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((**Es9.538**) Aceptad, Veneradísimo Padre, estas pobres, pero sinceras, manifestaciones de fe y de afecto y dignaos bendecirnos a todos nosotros, que espiritualmente nos postramos devotamente a vuestros pies santísimos. (Seguían las firmas de treinta y dos sacerdotes, setenta y tres clérigos y tres mil cuatrocientos treinta alumnos.) Mas para don Bosco el homenaje más hermoso al Pontífice era formar a los Salesianos según el espíritu querido por él: por eso no cejaba de exhortarlos a la vida de perfectos religiosos. Lástima que se hayan conservado pocas conferencias en las crónicas y, aun esas pocas, más bien en resumen. Mas no queremos omitir lo que se ha conservado. 6 de abril de 1869 En la biblioteca del Oratorio y por la noche, después de las oraciones, se celebró la conferencia de san Francisco de Sales. Se recitó alternativamente el Veni Creator Spiritus, y don Bosco, revestido de roquete, se sentó: los dos sacerdotes, don Juan Garino y don Francisco Dalmazzo, pronunciaron, uno tras otro, sus votos ad triennium, asistidos por don Miguel Rúa y don Juan Cagliero. Después se recitó el Tedéum. A continuación don Bosco nos dijo cosas adaptadas a esta circunstancia. -Cuando uno hace los votos, acostumbramos dar alguna norma esencial a este respecto. Deseo ante todo que nadie diga nada a los extraños de lo que aquí se hace. Si alguien de fuera nos preguntase algo sobre nosotros, respóndase con alguna vaguedad, por ejemplo: que nuestra Sociedad está aprobada, pero no se diga nada de lo que se hace y dice en el interior de la casa, como serían los consejos de un superior, una divergencia entre los hermanos, cualquier desorden o dificultad. Los del mundo, como no entienden estas ((**It9.599**)) cosas nos compadecen. Nolite projicere margaritas vestras ante porcos (No lancéis margaritas a los cerdos). Los del mundo no sabrán decir otra cosa, sino que somos tontos al querer abandonar el mundo. Si sucede alguna cosa desagradable, bebamos de este cáliz nosotros solos y que nadie sepa nada. Es un dictamen de prudencia cristiana. Esté cada uno satisfecho con lo que le encomiendan los superiores; no busque tener esto o aquello. Procuremos estar unidos en un solo espíritu. Recomiendo que todos juntos queramos lo que quieren los superiores. Con respecto a la mesa, estén todos contentos con lo que la Providencia nos envía; haya lo necesario, y eso basta. Otia, vina, dapes, son la ruina de la castidad. Otia (ocio). Tenemos la carne que es un enemigo formidable y para combatirlo debemos huir del ocio: otia... Impongámonos la obligación de observar el horario de la Casa: a la hora del trabajo que no se vea a nadie paseando, salvo por motivo de salud. Trabaje cada uno en lo que debe trabajar y no en otra cosa... Hágase la visita al Santísimo Sacramento. Hágase la confesión y la comunión con regularidad. Comprometámonos a cumplir las reglas de la congregación. Por la mañana, al toque para levantarse, que nadie, a no ser por motivos de salud, se quede en la cama, sino vaya a la iglesia a hacer con los demás sus oraciones; y, si no puede hacer con los demás estos ejercicios de piedad, hágalos él solo y no los abandone. Vina (vino). No tenemos por qué observar lo que hacen los otros, mas si presenciamos algo que no marcha bien, naturalmente lo hemos de ver. En efecto, vemos a (**Es9.538**))
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