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((**Es8.438**) busca del médico, toda la casa se puso en movimiento. El Marqués comprendió que pendía sobre él el castigo de Dios. Hizo enganchar enseguida los caballos, se plantó en un momento en el Oratorio, presentóse a don Bosco y le dijo: -Don Bosco, por favor, venga corriendo a mi casa; tenga la bondad de venir a bendecir a nuestro niño que se muere... Perdóneme, estaba ciego cuando fui tan descortés con usted... Pero venga, venga enseguida. -Voy enseguida, respondió afligido don Bosco; pero ya se lo dije: con el Señor no se juega. Verá cómo ahora tendremos que decir: Dios nos lo dio y Dios... nos lo quita. Subió inmediatamente al coche con el Marqués; pero, apenas cruzaron el portón del palacio, se presentaron los criados con muestras de gran dolor en el rostro. ->>Qué hay?, preguntó el Marqués. -íHa muerto! El Venerable entró en la estancia donde yacía el cuerpecito del ((**It8.515**)) niño y donde la madre se deshacía en lágrimas. Estalló en llanto el Marqués y exclamó: -íQué necios hemos sido!... Por un poco de dinero hemos matado a nuestro hijo... Dios ha castigado nuestra avaricia... íQué desgraciados somos! Hemos perdido el consuelo de nuestra vida y especialmente de nuestra vejez..: íDe nuevo solos en la tierra! Don Bosco, perdónenos... Ruegue por nosotros al Señor para que perdone nuestra falta. El Siervo de Dios le consoló diciendo: -El Señor es misericordioso, les quiere mucho, y les perdonará. Mas, para lograr ser dignos de su perdón, es menester que, de hoy en adelante, se dediquen con más diligencia y más fe a las prácticas de nuestra santa Religión... y que socorran a los pobrecitos necesitados de generosas limosnas. Obrando así, tendrán la suerte de ir un día al Paraíso para hacer compañía a su querido hijito. íEstén seguros de que él ruega desde el Cielo por sus queridos padres! Y concluía: -Vivamos todos como buenos cristianos y nos encontraremos juntos para gozar del premio eterno. Dichas estas palabras, los bendijo y se despidió. Mientras tanto, la estatua de la Virgen, que debía colocarse sobre la cúpula estaba casi acabada. Se lee en la Unidad Católica del 17 de noviembre: (**Es8.438**))
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