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((**Es6.381**) su alma, que ciertamente le hubiera precipitado en los abismos del infierno, si no se convertía. Tocado por la gracia de Dios, quiso confesarse en seguida con don Bosco, el cual tuvo de este modo el consuelo de preservarlo de la caída del cuerpo y de la del alma. El albañil se sintió tan feliz que saludaba a don Bosco siempre que se lo encontraba>>. Mientras tanto don Bosco escribió e hizo que los jóvenes de los Oratorios escribieran una protesta de fidelidad al Papa, con setecientas diez firmas, y la envió el 11 de abril, junto con ciento sesenta y tres liras y cuarenta céntimos, para el Obolo de San Pedro. Dio ocasión a la ofrenda el siguiente hecho. Una persona caritativa había regalado aquella cantidad al Oratorio y don Bosco, al comunicar a los muchachos la buena noticia, ((**It6.505**)) añadió que la donante deseaba que aquel dinero sirviese para darles un sabroso almuerzo. Entonces se levantó una voz unánime: -íEnvíese al Santo Padre! Observóles don Bosco que el regalo había sido hecho para los muchachos y no para el Papa. Pero ellos replicaron: -Nosotros renunciamos de buena gana y si es preciso ayunaremos aquel día, pero queremos enviar ese dinero al Santo Padre. íYa nos ha hecho él muchos regalos! La persona caritativa, informada de la generosa determinación de aquellos pobres muchachos, envió otra suma igual a la primera a fin de que, como premio por su veneración al Romano Pontífice, tuviesen también el sabroso y merecido almuerzo. Don Bosco unió a la protesta de los muchachos una carta al Papa, comunicándole: <>. Con estas palabras, tomadas de la crónica de Ruffino, parece que aludía don Bosco a los voluntarios pontificios y al triunfo de la canonización de los mártires japoneses, pues él (como veremos) siempre creyó firmemente que andaba muy lejos toda esperanza de restauración política. El día siguiente, 12 de abril, don Bosco hizo públicamente algún comentario a lo que se había realizado para alivio del Vicario de Cristo y añadió: -En el mes de enero yo decía: esperemos el mes de marzo; y ahora digo: íesperemos el mes de agosto! (**Es6.381**))
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