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((**Es5.296**) ->>De qué se trata? -Se trata del modo de fomentar las vocaciones eclesiásticas. -Problema difícil es éste; pero ya que me distinguís con vuestra confianza, diré lo que pienso. Ante todo, a mi parecer, echando un vistazo a los jóvenes pobres y a los ricos, resulta que como aquéllos están acostumbrados de siempre a los sacrificios, son más a propósito para la vocación eclesiástica. Dicho esto, yo quisiera que, repartidos por diversos lugares, si no de todas las diócesis, sí de las más grandes provincias o ciudades, hubiera grandes centros destinados para recoger a la juventud pobre y abandonada. Con esta providencia vendrían jóvenes de todas partes y los tendríamos por centenares y millares, para educarlos cristianamente, con la idea de estudiarlos, analizarlos, descubrir sus aptitudes físicas, intelectuales y morales, para luego hacer con ellos lo mismo que hace el jardinero con las plantas de su vivero, que selecciona unas para el llano y otras para el monte. A éste, que no tiene capacidad, ni memoria para nada, le enseñamos lo indispensable para la vida. A éste otro, que no tiene voluntad ni talento para seguir con los libros, le enseñaremos el arte u oficio que más le guste. Y a éste otro, de porte ingenuo, carácter franco, feliz memoria, inteligencia abierta y sanas costumbres, íah!, a éste lo cultivaremos con esmero, para que arraigue, se fortalezca y crezca. Siga este joven un curso de estudios regulares, afiáncese en los primeros conocimientos, más aún en la gramática latina y mucho más en Retórica. Y con esta cultura, os aseguro que, cuando llegue a la edad oportuna, será un hombre de Iglesia, porque el Dueño de la mies le habrá elegido para cultivar su viña. Este es mi parecer: >>y el vuestro? -íQuite allá, Felicísimo! Con esas salidas de fabulosos proyectos, tan apropiados a las necesidades, usted nos aturde. >>Pretende ((**It5.411**)) hacernos ver las estrellas en pleno día? >>No se da usted cuenta de que sus proyectos, fantásticos en abstracto, son irrealizables en la práctica; que, si en tiempos mejores hubiera sido posible ejecutarlos, en lo tiempos que corren, son un sueño? ->>Un sueño? >>Quién no hubiera respondido lo mismo, considerando la empresa, los tiempos y las circunstancias? Sin embargo, para el siervo de Dios don Bosco no fueron un sueño, sino una realidad. Realidad el juntarlos en centros apartados de jóvenes perdidos. Realidad la selección prudente y la acertada distribución de unos para las artes, otros para un oficio y los demás para estudios superiores. Realidad el cultivo de las plantas, dirigidas todas hacia el Cielo, unas para el valle y otras para la montaña. >>Queréis saber cuántos centros o establecimientos semejantes erigió él en el mundo? Cerca de ciento cincuenta. >>Queréis saber a cuántas vocaciones eclesiástico-religiosas abrieron paso sus colegios? No os lo puedo decir, porque son innumerables después de cuarenta años. Preguntad a los seminarios, a los claustros, a las misiones... >> Efectivamente, en 1883, yo mismo, junto con don Francisco Dalmazzo, oí exclamar a don Bosco: -Estoy satisfecho. He mandado hacer una cuidadosa estadística y resulta que han salido de nuestras casas y están trabajando en sus diócesis más de dos mil sacerdotes. Gracias sean dadas al Señor y a su Santísima Madre, que nos proporcionaron medios abundantes para hacer tanto bien. (**Es5.296**))
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