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((**Es18.336**) diciendo que hubiera deseado darle algo de dinero para el noviciado francés, pero que la Providencia no se lo había enviado. -Pero quiero pagarte el viaje, al menos. Toma estas cincuenta liras en oro; es todo lo que tengo. Después lo miró con mucho cariño y le dijo: -También tú te marchas. Todos me abandonan. Sé que don Juan Bonetti se irá esta tarde. Don Miguel Rúa también se va. Me dejan solo. Y, al decir estas palabras, llenáronse sus ojos de lágrimas. Se conmovió todavía más, diciendo: -Don Bosco tiene aún muchas cosas que comunicar a sus hijos y no le va a llegar el tiempo para decírselas. Y como también don Pablo Albera se pusiera a llorar, don Bosco se hizo un poco de violencia y dijo: -No te hago ningún reproche; cumple tu deber y vete. Que Dios te acompañe; pediré por ti. Te bendigo de todo corazón. Más interesante aún fue la conversación que tuvo con don Julio Barberis el día trece de septiembre 1. Se había determinado cambiar el destino del colegio de Valsálice, sustituyendo sus alumnos de familias distinguidas por los clérigos estudiantes de filosofía. Acabada la sesión capitular, don Julio Barberis se quedó solo con él y le preguntó con toda confianza cómo se entendía que, habiéndose opuesto siempre a aquel cambio, hubiera cambiado de parecer. Respondió: ((**It18.385**)) -De ahora en adelante estaré yo custodiando esta casa. Y, mientras decía esto, no apartaba sus ojos de la escalinata que va del jardín superior al pórtico del gran patio inferior. Después de unos instantes añadió: -Haz preparar el plano. Y, como el colegio no estaba totalmente acabado, don Julio Barberis creyó que don Bosco quería decir que se terminara el edificio, y le respondió: -Bueno, haré que lo preparen y se lo presentaré este invierno. Pero él añadió: -Este invierno no, sino en la próxima primavera y no has de presentármelo a mí, sino al Capítulo. Y seguía mirando siempre hacia la escalinata. Solamente cinco meses después cayó don Julio Barberis en la cuenta del pensamiento del Santo. Cuando lo vio sepultado en Valsálice y precisamente en la parte 1 Summ. sup. virt., núm. XVIII, De pretioso obitu (testigo don Julio Barberis). (**Es18.336**))
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