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((**Es17.77**) contra las que tenía que luchar, aunque no abatieron su moral, influyeron en su físico y ocasionaron molestias a su salud. Comentaba Lemoyne 1. <>. Un día de abril o mayo volvían tres Salesianos de Valdocco, de confesar en la Generala 2 y se encontraron en la avenida de Stupinigi con el cardenal Alimonda, quien nada más verlos, preguntó: ->>Y dónde se encuentra nuestro querido don Bosco? Al enterarse de que estaba en Roma, preguntó cómo andaba su salud. Le contestaron que, según las últimas noticias, iba algo mejor. -íSí, sí; algo mejor!, siguió diciendo Su Eminencia. No me gusta ese algo mejor; querría que estuviese muy bien. Es anciano, y >>por qué dejarle que trabaje tanto? Cuando los hijos ven al padre avanzado en años y delicado le dicen: -Padre, descanse, deje que trabajemos nosotros. -Lo haríamos con mucho gusto, respondieron ellos; pero don Bosco no quiere obedecer. -Pues bien, entonces mándenselo en mi nombre. >>Me obedecera? -Creemos que lo hará de mala gana. Le obedecería en todo; pero, tal vez en esto, se arriesgara a desobedecer. -Ya, es verdad; don Juan no quiere descansar en la tierra, sino en el cielo. Recemos, pues, al Señor para que nos lo conserve muchos años; pidamos que le ayude y que, entre todos, podamos hacer mucho bien 3. El día primero del mes brilló un rayo de esperanza para la rifa. ((**It17.80**)) La condesa de la Somaglia, dama de palacio de la reina Margarita, prometió rogar ella misma al alcalde Torlonia que permitiera hacer en su nombre la rifa y pidiera la autorización al Gobernador de Roma. La noble dama era la presidenta de la Comisión de señoras constituida para la construcción del hospicio. En otras ocasiones, don Bosco visitaba en Roma a muchísimas personas; pero en el 1884, ya fuera por la dificultad de caminar, ya fuera por las recientes molestias que lo aquejaban, tuvo que limitar muchísimo sus visitas. El 17 de abril visitó al cardenal Consolini que, muy benévolo con la Congregación Salesiana, se alegró mucho al verlo y manifestó su buena disposición para ayudarlo; es más, tuvo la 1 Carta, 28 de abril de 1884. 2 La cárcel de menores o reformatorio. 3 Carta de don Domingo Canepa a Lemoyne. Turín, 4 de mayo de 1884.(**Es17.77**))
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