Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


((**Es17.542**) Seguramente no ha pasado inadvertido a los lectores con cuánta insistencia recomienda don Bosco el cuidado de las vocaciones. El día cinco de noviembre le hacía observar don Domingo Tomatis sobre este particular: <>. Estas esperanzas se realizarán. También Patagonia dará en este campo óptimos frutos contra las previsiones pesimistas de otros religiosos, que trabajaban desde hacía muchos años en la República. Como habían fracasado siempre sus experiencias en Buenos Aires, meneaban la cabeza cuando oían que los nuestros preparaban aspirantes; pero también aquí el espíritu de don Bosco ((**It17.632**)) superó todas las dificultades. Ya desde entonces, el venerando don Mario Migone era una buena primicia. En 1885 fue a Italia con algunos de sus ricos parientes, asistió a la fiesta de don Bosco, después de la cual volvió a Buenos Aires, y don José Lazzero escribía de él 1: <>. El buen clérigo Juan Beraldi, hoy celoso sacerdote en la casa de Bahía Blanca, había escrito a don Bosco desde Almagro, quejándosele, digámoslo así, porque no le escribía. Ciertas angustias de espíritu, unidas a las dificultades inseparables de todos los comienzos, hacían que sintiera la necesidad de recibir una palabra de consejo y de aliento del anciano padre de su alma. El Santo le contestó con una de esas cartas que son bálsamo para el corazón durante toda la vida. 1 Carta a monseñor Cagliero, Borgo san Martino, 3 de julio de 1885. (**Es17.542**))
<Anterior: 17. 541><Siguiente: 17. 543>

Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


 

 

Copyright © 2005 dbosco.net                Web Master: Rafael Sánchez, Sitio Alojado en altaenweb.com