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((**Es16.177**) óptimas recaudadoras, fue a casa de ésta a cumplir aquel acto de bondad. El encuentro estaba fijado para las dos de la tarde y tenía que ser en la intimidad; pero la noticia llegó a conocimiento del público y, a las doce, comenzó el asalto a la librería, de tal forma que fue preciso cerrarla. Se fue aglomerando tanta gente en la calle que quedó taponada la circulación. La masa inundó el patio, las dependencias abiertas, las escaleras, todos los rincones accesibles. Dieron las tres, las cuatro, las cinco de la tarde y don Bosco no asomaba; pero la gente no se movía... Llegó la hora de la salida del trabajo de los obreros y allá que se fueron muchos de ellos, desde diversos puntos, a engrosar la muchedumbre. Después de las seis, aparecía por fin el coche maniobrando como podía para abrirse paso. A la entrada en el patio, alguien propuso a don Bosco que, para despedir en paz a tanta gente, sería oportuno dirigirles unas palabras y darles la bendición. El, desde el estribo del coche, arengó brevemente a las quinientas o seiscientas personas que ocupaban el recinto. Le escucharon en perfecto silencio y con sentimiento de piedad. Los hombres estaban con la cabeza descubierta; al darles la bendición, hombres y mujeres doblaron las rodillas y se santiguaron varias veces. El citado diario comentaba: <((**It16.205**)) cristiano, que realizaba un acto de fe en Dios y de respeto y veneración a la santidad>>. Al entrar en la casa, se adelantó de pronto hacia él la señora Bonté, amiga de la familia, pidiéndole la bendición para sus dos hijos allí presentes y para otros que estaban en un colegio. Don Bosco dijo que los bendecía a todos junto con su padre. Puso, después, la mano sobre la cabeza del más pequeño y dijo: -Este para el Señor. La señora, que deseaba que alguno de sus hijos se hiciese sacerdote, interpretó en este sentido las palabras de don Bosco y contestó: -Y todos, padre mío, si Dios lo quiere así. Pero don Bosco, echándole una mirada tan dulce, que después de cincuenta años todavía le parece verlo, replicó: -No, basta uno. (**Es16.177**))
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