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((**Es13.763**) Todo se cumplió al pie de la letra. Garrone, que volvió la víspera de los ejercicios, quería ir a Lanzo, cuando le dijeron: -Vete a asistir a Emilio Tavella, que está gravemente enfermo. Subió a la enfermería, en donde el enfermo vivió un día y una noche. En 1881 hizo Garrone su última confesión, al fin del año escolástico, y oyó que don Bosco le dijo: -Durante un poco tiempo, Garrone, no nos volveremos a ver. Tú irás al cuartel como soldado, y te enviarán muy lejos de Turín; pero acuérdate siempre de tu guía María Santísima Auxiliadora: confía siempre en ella. María te consolará y te salvará también en tu desgracia. Recuerda siempre la promesa que hiciste a la Virgen en tu primera confesión de aquí, en el Oratorio. Garrone, más bien pequeño de estatura y flacucho, rumiaba para sí: -Esta vez se equivoca don Bosco. >>Cómo es posible que yo sea útil para el servicio militar, si no levanto un palmo del suelo y soy más delgado que un dedo? La inverosimilitud de la cuestión saltaba a la vista de todos, tanto que el director, don José Lazzero, habiéndole oído decir con afectada seriedad que le admitirían, le dio un coscorrón diciendo: -íQuita allá! >>Qué va a hacer de ti el rey Humberto? El hecho es que al cabo de tres meses, después del sorteo se presentó a la revisión, y, con sorpresa universal, fue declarado útil. ((**It13.899**)) El día de la Epifanía del año siguiente, a las cinco de la tarde, salió hacia su cuartel, dejando a la madre moribunda, que expiró al cabo de una hora. Por esta causa, llegó tarde a la caja de reclutamiento y le metieron en el calabozo, donde pasó la noche. A la mañana siguiente, cuando se supo el motivo de la tardanza, le pusieron en libertad. Fue destinado al 14.° Regimiento de Infantería, por lo que le tocó ir hasta Catanzaro. Desde allí le enviaron a Cotrone, en donde el 20 de mayo, sin saber nunca el porqué, recibió la orden de volver a Turín para prestar servicio en la compañía de sanidad a los enfermos del Hospital Militar. Fue inmediatamente a visitar a don Bosco, el cual le dijo en confesión: -Sé caritativo con los enfermos y aprovecha el tiempo. Estudia y aprende y, con lo que aprenderás de soldado, podrás hacer mucho bien. Es tu momento. Pero, atento, durante el poco tiempo que estarás en Susa. El no entendía las últimas palabras; pero unos meses después hecho cabo ayudante, fue destinado a la enfermería del 5.° Regimiento Alpino (**Es13.763**))
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