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((**Es12.367**) como le habrían hecho? Se hubiera visto en apuros, hubiera sido su hazmerreír o se hubiera enfadado, lo que no hubiera convenido. Es difícil, para quien no está ((**It12.430**)) acostumbrado, emplear una sana prudencia con esta clase de personas, acostumbradas a no tener ninguna consideración con el sacerdote. Por este motivo he venido, ya que esta visita era inevitable; pues sólo don Bosco podía aguantar estos diálogos. >>Y cómo se podía, por ejemplo, negar hospitalidad a los Ministros, habiéndola pedido ellos mismos? íPensad en el ruido que hubiera armado nuestra negativa! Podría haber traído como consecuencia el cierre del colegio. Nosotros no teníamos ningún motivo para negarnos. Estamos en los antiguos Estados, se esperaba al duque Amadeo; vino Zanardelli en representación del Rey. Puesto que había que recibirlo, era preciso hacerlo de la manera más digna; por consiguiente, la banda de música no estaba fuera de lugar. La fiesta no tenía ningún carácter hostil contra la Iglesia, no se había hecho ninguna proclama en este sentido. Por tanto, lo que se hizo, ha estado bien hecho. Nosotros seguimos el dicho evangélico: Dad al César lo que es del César. Y también esto se ha ejecutado. No hemos hecho más que demostrar respeto a la autoridad constituida. -Hemos tenido, además, así lo espero, otra ventaja. Creo que estas personas ya no serán nunca enemigos acérrimos de los curas. Habiéndose dado cuenta de que yo los trataba con el corazón, se convencerán fácilmente de que muchos curas no desean más que el bien de todos. Creo que a la hora de la muerte todos desearán tener un sacerdote junto a su lecho. En efecto, en el banquete se pronunciaron muchos discursos y no se oyó una palabra que pudiera ofender en lo más mínimo la religión. No se borró ya de la memoria de los Ministros el recuerdo de don Bosco, como quedó demostrado en diversas ocasiones. La fama del acontecimiento aumentó el buen nombre del colegio, que en el curso siguiente tuvo doscientos ocho internos. Pero tenemos el deber de añadir que el Director, don Juan Bautista Lemoyne, gozaba de todo el aprecio y confianza de los padres. Los ((**It12.431**)) alumnos le querían como a un padre. En cierta ocasión solemne, le recordaba un antiguo alumno con palabras impregnadas de ternura, y señalaba bajo el pórtico del patio superior el rústico banco, donde el buen Director, rodeado de muchachos, solía sentarse y contar hechos edificantes con el arte de la agradable conversación que era su envidiable prenda. (**Es12.367**))
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