Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


((**Es9.552**) don Bosco invitó a don Domingo Pestarino a que le visitara en Valdocco y éste, algún mes más tarde, se presentó en el Oratorio: se enamoró del espíritu de la Pía Sociedad y rogó a don Bosco que le aceptara entre sus hijos, ofreciéndose a sí mismo con todos sus bienes. Don Bosco le aceptó, pero como ya hemos dicho, quiso que continuase su apostolado en el pueblo. En abril de 1869 se habló positivamente de las Hijas y de su santa vida y, también sin duda, de la que precedía a todas por su buen ejemplo, es decir, de María Mazzarello. Esta admirable joven había nacido en mayo de 1837 de padres campesinos, verdaderos modelos de vida cristiana, profundamente convencidos de sus deberes con la prole. Con ellos creció, hecha un modelo de obediencia filial. Su padre se llamaba José y su madre María Magdalena Calcagno, de la vecina parroquia de Tramontana. ((**It9.616**)) Los primeros años de la niña transcurrieron dentro de la sencillez y el trabajo de los campos. Cuando cumplió los diez años, don Domingo Pestarino la admitió a la primera comunión, y poco tiempo después la autorizó para que comulgara todos los domingos y después todos los días. Hacia los quince años hizo voto de perpetua virginidad y, aunque habitaba en una alquería apartada, lo mismo en verano que en invierno, hiciera el tiempo que hiciera, ella no dejaba de asistir a la primera misa de la parroquia, y volvía a casa a tiempo para empezar con los demás las labores del campo. Tenía un brazo de hierro para trabajar con la azada, y era incansable. Acudía también a todas las tareas domésticas. Rezaba siempre: le gustaban las lecturas espirituales, la mortificación y el ayuno; era de conciencia delicadísima. Encontraba sus delicias en ir, cuando podía, a visitar a Jesús Sacramentado. A los diecisiete años entró a formar parte de las Hijas de la Inmaculada; aún más, fue de las cinco primeras que se adhirieron a la proposición de la directora, Angela Maccagno, quien más tarde vio aumentar el número hasta diecisiete. En 1860, apareció el tifus en Mornese y toda la familia de un tío de María cayó gravemente enferma. Ella acudió en su ayuda y fue su asidua enfermera durante un mes, con tanto celo que se ganó el apodo de hermana de la caridad. Sus enfermos curaron, pero al fin contrajo ella la enfermedad y, casi durante dos meses, estuvo en peligro de muerte. Su abandono en Dios edificó a todo el pueblo. Una vez curada, advirtió que había perdido sus antiguas fuerzas y que no podía resistir el trabajo en las viñas, por lo que, con permiso (**Es9.552**))
<Anterior: 9. 551><Siguiente: 9. 553>

Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


 

 

Copyright © 2005 dbosco.net                Web Master: Rafael Sánchez, Sitio Alojado en altaenweb.com