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((**Es9.33**) con los alumnos sobre las circunstancias del sueño y para dar explicaciones y consejos a cuantos se los pedían. Particularmente los sacerdotes y los clérigos gozaban al poder conversar con él, porque siempre tenían algo que aprender. Una de aquellas noches hubo quien le preguntó, cómo podía un sacerdote, especialmente si era joven, salir del apuro, si alguna vez fuese invitado a hacer un panegírico, casi sin tiempo para prepararlo. Don Bosco le respondió: -Bueno sería prevenir estos casos, por eso yo te aconsejaría que, desde ahora, empezaras a preparar algunos sermones, que puedan, en caso de necesidad, servir para cualquier circunstancia. Por ejemplo: escribe el primer sermón sobre la Virgen empezando por demostrar: 1.°, que la Virgen es madre de Dios; 2.°, que la Virgen es nuestra madre. Es un tema que vale para todas las fiestas de María. Así también, como previsión general para cualquier otro panegírico, toma por tema una virtud, como sería la caridad, o la obediencia, la oración, o la pureza, etc., de modo que, con pequeñas añadiduras ocasionales, pueda servir para cualquier santo, presentándolo como modelo de esta o de aquella virtud que tú has elegido por tema. Otros le pidieron alguna norma sobre el modo de predicar con provecho para las almas y les dijo: -No sólo hay que estudiar y ordenar el tema a tratar, sino que se debe tener en cuenta el tiempo en que se sube al púlpito. La misma Iglesia nos ordena celebrar las fiestas temporibus suis (en su tiempo) y el predicador debe secundar las intenciones de la Iglesia. Por ejemplo, para Adviento y Navidad se deberían preparar temas que puedan disponer a los oyentes para recibir santamente al Niño Jesús. Así, en Cuaresma, la predicación debería tener por mira mover a penitencia a los pecadores, por cuya salvación dio Jesús su vida en la Cruz. Para Pentecostés, ((**It9.23**)) se puede tratar de los dones del Espíritu Santo, de la fundación de la Iglesia, de los milagros de los Apóstoles, de las victorias de los mártires, de las glorias del Papado, etc., etc. Y continuaba: -El predicador debe atender a los oyentes, los cuales pueden clasificarse según la edad, la condición social, o la cultura. <(**Es9.33**))
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