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((**Es8.528**) manos las biografías de nuestros tres santitos, como aquí los llaman. No necesitaba más para difundirlas entre los suyos y para entusiasmarlos ((**It8.621**)) a imitar las virtudes que ellos habían practicado en grado heroico. Y hay que confesarlo, lo ha logrado. Se ha convertido en el padre absoluto de aquellos jovencitos. Para todo se inspira en nuestro don Bosco. íSi los nuestros supieran las virtudes que practican estos muchachos! A su edad visitan las cárceles, los hospitales; enseñan catecismo a los presos; atienden a los enfermos, los lavan y les prestan muchos otros servicios. Fueron estos jovencitos los que, a fuerza de penitencias, oraciones, confesiones y comuniones, guiados siempre por el padre Delorenzi, obtuvieron la beatificación de Juan Berckmans. El Santo Padre ha mandado decir a don Bosco que en cualquier momento que desee verlo no tiene más que hacerse llevar, como aquí se dice, por el arzobispo Berardi o por monseñor Pacifici. íCuánta bondad! Tenía don Bosco que tratar en Roma asuntos gravísimos con cierto señor que decían era muy difícil. Pues íqué quieres, don Bosco le habla personalmente, le gana a su causa y le convierte en su patrocinador! Continúe el buen Dios la obra tan bien comenzada y fortiter y suaviter, esto primero, después aquello, nuestras cosas irán prosperando. Cuando don Bosco va por la calle es saludado aún más que en Turín. Todas las mañanas, al salir de casa, se encuentra con la escalinata del palacio y el zaguán repleto de gente que lo espera. Si quiere que le dejen pasar, tiene que dar su bendición desde lo alto de la escalera. Lo que más gusta a todos es verle siempre tan tranquilo y con su aspecto sonriente. Su jovialidad conquista los corazones. En este momento me interrumpe la carta el arzobispo de Colossi, monseñor Rossi Vaccari, que ha venido para saludar a don Bosco, el cual ronda por la ciudad visitando enfermos. Tenemos aquí cerca una moribunda desde hace quince días: dice que no puede morir si antes no ve a don Bosco; una vez que lo haya visto, asegura que morirá. Y don Bosco todavía no ha podido consolarla. Supe que tú te fatigas con demasiado trabajo. Don Bosco se disgustó y te recomienda que te cuides... J. B. FRANCESIA, Pbro. P.S.-Para la fiesta de san Francisco habíamos quedado que se esperase. El Chambelán del Emperador de Austria está en este momento con don Bosco. La princesa Orsini le espera para acompañarle a casa del príncipe Torlonia. La princesa Odescalchi ha prometido a don Bosco mil liras para la iglesia. La madre de una sirviente suya es ortodoxa rusa, está a punto de muerte y no piensa convertirse. Don Bosco reza por ella, rezad también vosotros. No obstante don Bosco, días antes de que cayera enferma, dijo y aseguró que moriría católica. Quien venga a Roma y vea las más bellas cosas, si no ha visto el religioso triunfo de don Bosco, no ha visto nada. Puedo escribirte esto a ti, pero no quisiera que fuese del dominio público. ((**It8.622**)) Yo quiero a don Bosco y, porque le quiero, hay ciertas cosas suyas que es mejor que no se sepan. Hoy besaré las cadenas de san Pedro, expuestas en la iglesia vecina a nosotros. Di a la condesa Collegno que su Emilia será inscrita en la Pía Asociación del Sagrado Corazón el sábado, día consagrado a la Purificación de María Santísima. La persona moribunda desde hacía quince días, de la que hace mención en su carta don Juan Bautista Francesia, era una monja. (**Es8.528**))
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