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((**Es8.301**) en privado a varios de los murmuradores, habló muy fuerte una noche haciendo saber que sostendría el Clero a toda costa. Pero no se calmó con ello aquella excitación. Entonces, después de lamentarse de la ineficacia de sus palabras, anunció finalmente que quien en adelante usara el calificativo de Bongioannistas para despreciar a los compañeros, o de cualquier modo se burlase de los del Clero, sería despachado inmediatamente del Oratorio. Pero los irreflexivos estaban tan envenenados que, abusando de la bondad de don Bosco, no dejaron su mala costumbre, con lo que, también por otras faltas, fueron enviados a sus casas. Quedaba todavía en el Oratorio uno de ellos; era un muchacho de ((**It8.349**)) gran talento, aplicado y, por lo demás, de buena conducta; pero tenía un rencor incalificable contra el Clero. El mismo, tras el aviso de don Bosco, en vez de cambiar de plan, se había enconado y frecuentemente repetía el apodo injurioso, añadiendo: -Antes que pertenecer al Clero, prefiero ser expulsado, íprefiero la muerte! Y mascullaba la palabra acusón contra el que creía había sido la causa de la expulsión de sus amigos. Le sabía mal al Venerable implicar a aquel muchacho en la sentencia dada a los demás, y así, disimulando como si ignorase su insolencia, esperó una ocasión favorable, que no tardó en llegar. El muchacho quería mucho a don Bosco y creía que los del partido del Clero se habían apoyado en el Superior solamente para sostener su causa. Cierto día se presentó en la habitación de don Bosco con los ojos arrasados en lágrimas y una carta de sus padres. Estaba persuadido de que don Bosco no sabía nada de la parte que había tomado contra el Clero. El Venerable le recibió cariñosamente y le preguntó qué deseaba: -He venido para pedirle un favor. -Pues >>qué quieres? -Mis padres me han escrito esta carta. ->>Están bien tus padres? -Sí, señor, están bien de salud; pero me dicen que los negocios de casa van mal y que han tenido muchas desgracias. -íLo siento de veras! -Ya no pueden pagar las dieciocho liras mensuales de pensión; me dicen ruegue a usted que tenga la caridad de rebajarme a diez liras porque, de lo contrario, se verán obligados a llevarme a casa. ->>Y qué dificultad tienes en ir a casa? -íAh, don Bosco! >>lrme a casa? >>Yo que voy bien en los estudios (**Es8.301**))
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