Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


((**Es8.253**) de papel finísimo o pergamino, todos a la misma medida, de veintiocho centímetros de altura por veintidós de ancho, adornados por los mejores miniaturistas. Todo el mundo católico aplaudió la invitación del abate Sire y se comenzó la obra. Al cabo de siete años, aunque no estaba acabada del todo, había llegado a tal punto que podía ser presentada al Papa como obsequio en el aniversario secular del martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo, encuadernada en treinta volúmenes, joyas del arte de la encuadernación. Ayudaban al celoso e incansable Sulpiciano, a superar las inmensas dificultades que presentaba la empresa, muchísimos personajes de toda condición, y entre ellos, para algún dialecto de Italia del Norte, don José Apollonio a quien don Bosco facilitó la tarea cooperando en el trabajo, y poniéndole en contacto con los más distinguidos literatos del Piamonte. Volviendo a nuestra narración, diremos que, además de don José Apollonio, la señora Amalia Fulcini Giacobazzi, y desde Venecia, Canal de San Gregorio N.° 234, hacía saber a don Bosco el 13 de enero de 1866 ((**It8.290**)) que los boletos de la tómbola no tenían la aceptación que se deseaba: <>. A continuación, le escribía el 25 de enero de 1866, por otros motivos, y desde Cremona, la princesa Elena de Soresina Vidoni. Después de recomendarle a su propia hija, la condesa Carolina Mocenigo, que se encontraba enferma, le hacía saber que: <>Para cuándo podremos (**Es8.253**))
<Anterior: 8. 252><Siguiente: 8. 254>

Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


 

 

Copyright © 2005 dbosco.net                Web Master: Rafael Sánchez, Sitio Alojado en altaenweb.com