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((**Es8.229**) el Concilio de Florencia; que en los sitiales, por ellos ocupados en aquellos momentos, habían tomado ((**It8.260**)) asiento los Padres de la Iglesia; que en aquella aula habían resonado las voces de los legados del Pontífice; luego recordó las palabras de elogio y aliento que el Papa había dirigido a la asamblea, concluyendo que él no tenía sentimientos mejores que ofrecer a los prelados presentes y al ilustre cabildo de la Metropolitana de Florencia. Todos quedaron admirados de su discurso, porque, además de ser tomado de la circunstancia del lugar, resultaba inesperado en aquel momento y su aplicación adaptada y lisonjera. En Florencia, como en todas partes, el Siervo de Dios se ganó de tal manera los corazones que, cuando anunció su partida, hubo una exclamacion general: -íTan pronto se marcha! -Debo volver a Turín, respondía don Bosco a varios ilustres señores y señoras que querían persuadirlo a que prolongase más su estancia entre ellos; las necesidades del Oratorio me llaman. Mientras salía de la Catedral, se encontró con la marquesa Gerini, quien sin más le preguntó: ->>Por qué quiere volver tan pronto a Turín? >>No podría quedarse todavía unos días con nosotros? -Mis muchachos me esperan. ->>Qué importa? íQue esperen! Cuando vuelva le verán. ->>Qué importa? Alguien ha de proveerles de pan. Si yo no me muevo, ellos no tienen qué comer. ->>Cuántos son? -Cerca de mil. -Pero si usted quisiera quedarse, no creo que los muchachos del Oratorio tuvieran que sufrir por unos pocos días. -Por mi parte permanecería muy gustoso. Si ustedes quisieran proveer de pan a mis muchachos, yo me quedaría aquí hasta el final de la semana. ->>Y cuánto necesita para sus muchachos en estos pocos días? -Diez mil liras. ((**It8.261**)) -Y si las encontrásemos aquí: >>se quedaría de veras? ->>Y por qué no? -Pues bien, yo le daré las diez mil liras. -Con esta condición don Bosco se queda. ->>Quiere que se las traiga enseguida? Aquí no las tengo. Si está de acuerdo se las mando esta noche al arzobispado. -Así sea. Que el Señor la bendiga. (**Es8.229**))
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