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((**Es6.756**) -íLo necesitamos de veras!, exclamaron todos; se piensa poco en el alma; siempre se habla de cosas del mundo y de otras que aquí no se pueden decir; se va adelante a tontas y a locas... -Así, pues, ahora es tiempo de pensar en el alma -prosiguió diciendo don Bosco en tono de broma-y si ustedes quieren confesarse estoy a sus órdenes. Y diciendo esto clavó en ellos una mirada más elocuente que las palabras. -Y por qué no? íSí!, si usted quiere; respondieron uno tras otro. -Pero los señores quieren tal vez burlarse de mí? -prosiguió todavía don Bosco con sus maneras cautivadoras. -Burlarnos de usted? íDe ningún modo! -Tengan, pues, buena voluntad de romper con el demonio y dejen lo demás de mi cuidado; y ya verán qué contentos quedarán. ((**It6.1002**)) -Y dónde va usted a confesarnos? -Síganme y lo verán. Subió don Bosco a la fonda contigua, desierta a aquella hora; pidió licencia a la dueña para ocupar una dependencia. En cuanto la obtuvo, entró en ella con los mozos. Después de prepararlos con unas breves reflexiones, confesó a todos y los despidió satisfechos y alegres. Cuando acabó de confesar, ya estaba preparada la diligencia, y al llegar a Montemagno, tuvo la suerte de encontrarse por vez primera con la condesa Carlota Callori, que, a partir de aquel momento, se convirtió en una de las primeras bienhechoras de las obras salesianas. Unas semanas después, por medio de la Marquesa que fue a Turín, envió a su hijo Manuel, que había puesto en él plena confianza, una preciosa carta: Querido Manuel: Mientras tú disfrutas del campo junto con el buen Estanislao (Medolago), yo voy acompañado de Mamá a hacerte una visita por medio de esta cartita que tengo el deber de escribirte. Mi intento es proponerte una buena idea. Escucha, pues. La edad, los estudios que estás cursando, parecen suficientes para ser admitido a la primera comunión. Yo quisiera que ese gran día fuese para ti la primera Pascua: qué dices a esto, querido Manuel? Anímate a hablar de ello con tus padres y oirás su parecer. Pero yo quisiera que comenzaras desde ahora a prepararte y, por tanto, a ser ejemplar de una manera particular en practicar: 1.° Exacta obediencia a tus padres y a otros superiores tuyos sin oponerte nunca a ningún mandato. (**Es6.756**))
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