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((**Es6.695**) Habiendo ido dicho teólogo en 1866 a ejercer su ministerio en las cárceles, al regresar al Oratorio traía a don Bosco un encargo de parte del joven Bec... de...; condenado por desertor del ejército. El prisionero pedía al siervo de Dios <> y al mismo tiempo le mandaba a decir: -Recuerda que me dijo que en el sueño de la rueda me había visto encadenado? Ciertamente yo era uno de los cuatro; pero he de comunicarle para su consuelo, que me encuentro en la prisión, no por haber cometido un delito, sino por haber huido del cuartel por serme insoportable la rigidez de la vida militar. Don Bosco fue a visitarlo, llevándole al mismo tiempo el libro que le había pedido. ((**It6.921**)) Además de la prisión, el siervo de Dios, después de aquel sueño, le pronosticó que sufriría otras vicisitudes. Al terminar sus estudios, se había despedido del buen padre, diciéndole que tenía intención de entrar en una Congregación religiosa. -íQuédate con nosotros! -le aconsejó don Bosco, queriéndole inducir a formar parte de la familia del Oratorio-. No te alejes de mí; aquí tendrás lo que deseas. Pero el joven estaba resuelto a marcharse. -Si es así, marchate -concluyó el siervo de Dios-. Te harás jesuita, pero te mandarán a tu casa. Entrarás en los capuchinos y no perseverarás. Finalmente, acuciado por el hambre y después de varias peripecias, volverás al Oratorio en demanda de un trozo de pan. Todo esto parecía poco verosímil, pues el joven en cuestión disponía de un patrimonio de unas 60.000 liras y su familia era la mas acomodada del pueblo. Mas, a pesar de todo, sucedió al pie de la letra cuanto don Bosco le había predicho. Habiendo entrado primeramente en los jesuitas y después en los capuchinos, no pudo adaptarse a las reglas, siendo despedido tras un breve lapso de tiempo. Gastó el dinero de que disponía y, después de algunos años, apareció en el Oratorio en la más extrema miseria. Fue amablemente acogido, permaneció en él un año y se volvió a marchar, pues era muy amigo de la vida bohemia. El mismo interesado contaba el cumplimiento de esta profecía en el año 1901. Entretanto, clérigos y alumnos habían comenzado a asediar a don Bosco desde el 4 de mayo, preguntándole en qué parte del campo les había visto, si entre los que cavaban o entre los segadores, y qué ocupación desempeñaban. El buen padre satisfizo a todos. Al exponer el sueño hemos dado a conocer algunas de sus respuestas; (**Es6.695**))
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