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((**Es6.583**) de Dios y de su inmaculada ((**It6.773**)) Madre, él os transformará en ángeles en la tierra, dignos del triunfo que os espera en el cielo. íAfortunados vosotros! Pero, a esta bendición debe contribuir vuestra firme voluntad. En estas palabras compendiaba él la opinión de todos los moradores del Oratorio acerca de las virtudes de don Bosco, que ofrecía a los jóvenes un conciso programa para aprovechar con mérito y fruto el año escolar. Las papeletas destinadas a dar cuenta a las familias de las calificaciones trimestrales de sus hijos, firmadas por don Bosco, estaban encabezadas con dos versículos de la Biblia. Al lado derecho se leía: Initium sapientiae timor Domini: el principio de toda sabiduría es el temor de Dios (Salmo 110). -Y en el izquierdo: Quae in juventute tua non congregasti, quomodo in senectute tua invenies?: Lo que no recogiste en la juventud, cómo podrás disfrutarlo en la vejez? (Ecles. XXV, 5). Dos advertencias hacía don Bosco también a los clérigos para mantener el buen espíritu en la Casa. Formulaba la primera con esta sentencia de san Vicente de Paúl: -Una comunidad que observa con exactitud el silencio a la hora establecida, es ciertamente fiel a las demás constituciones; si por el contrario, cada cual habla a su talante, de ordinario no se observan ni las reglas, ni el orden. La segunda la repetía recomendando la asistencia de los muchachos: -Cuando no tengáis ninguna ocupación, dad cada día durante el recreo una vuelta por los corredores y las escaleras, tendréis el mismo mérito que si hubieseis salvado una alma. (**Es6.583**))
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