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((**Es6.547**) y después se saldrán y serán una carga para los Obispos y tal vez también de poca edificación para el pueblo. V. El éxito o, mejor dicho, el porvenir de una Congregación, cualquiera que ella sea, depende de sus comienzos. Si, actualmente, no se ve de hecho una separación entre seminaristas y los demás jóvenes, si no hay normas fijas para unos y para ((**It6.725**)) otros, si la misma Congregación no tiene su Noviciado y estudios separados del resto y no tiene normas y reglas especiales para su formación en el espíritu del Instituto, no puede esperarse ni una durable existencia, ni un éxito feliz. VI. Lo que se dice acerca de los votos no es suficiente, especialmente sobre la pobreza; por lo cual nacerán naturalmente dudas. En cuanto al régimen de la Congregación, a las atribuciones del Rector Mayor, de los Superiores locales, Consejeros, Prefectos, etc., no se ve la cosa clara y resulta difícil entender bien la armonía, la unión, la dependencia, el género de administración, etc.; igualmente tampoco está bastante claro el método de elección del Rector Mayor y de los otros que deben dirigir y gobernar las casas, es decir los colegios. ANTONIO MARIA DURANDO, Pbro. Visitador de los Sacerdotes de la Misión No era, pues, muy favorable la opinión del Padre Durando. Mientras el Arzobispo sólo había encontrado una observación que hacer, él no aprobaba el conjunto de las Reglas. Pero el santo y docto lazarista 1 no comprendía el espíritu, el pensamiento, la actuación de don Bosco. No se trataba de una Orden religiosa, sino de una Congregación que, de acuerdo con las necesidades de los nuevos tiempos, debía tener una forma especial. Pío IX había reconocido esta necesidad. Don Bosco admitía la importancia de un noviciado, pero dentro de los límites de lo posible. Y la educación religiosa que se impartía a los clérigos, no se podía calificar de inferior a la que se da en cualquier noviciado fervoroso; por eso los que entonces salieron del Oratorio para ingresar en la diócesis no eran una carga, sino una valiosa ayuda para los Obispos. Más aún, las virtudes y el ejercicio, que adquirían conviviendo con los jóvenes, los adiestraban para regir una población. Daremos otras razones y explicaciones siguiendo el desarrollo de la narración. Desde luego don Bosco ((**It6.726**)) tenía que hacer alguna añadidura o corrección a los artículos, y volvía a meditar a menudo sobre este trabajo. Su ideal era el que describe el Eclesiástico: Filii sapientiae ecclesia justorum, et natio illorum obedientia et dilectio (Los hijos de la Sabiduría son congregación de justos y su linaje es obediencia y amor)2. 1 Llámanse lazaristas o paúles a los socios de la Congregación de sacerdotes de la misión, fundada por San Vicente de Paúl en 1625. (N. del T.) 2 Ecles. III, 1. (**Es6.547**))
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