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((**Es6.254**) puesta por Dios al Patriarca para conseguir la gloria prometida. >>Y Abraham no dudó y partió sin saber adónde iba: Veni in terram quam monstrabo tibi (Ven a la tierra que yo te mostraré). Y perseveró obediente hasta estar dispuesto al sacrificio de su único hijo. íY qué gloria mereció por ello! -Por mí mismo juro, dijo el Señor-, que por haber hecho esto, por no haberme negado tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la ((**It6.330**)) playa, y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos. Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber obedecido tú mi voz 1. Habiéndolo encontrado Dios dispuesto a dejarlo todo por El, lo hizo señor de un reino entero y le reveló sus más altos designios, manifestándole los arcanos decretos de su justicia y su misericordia>>. Con este ejemplo demostraba don Bosco la necesidad y las ventajas que cada uno tiene de seguir la vocación del cielo a costa de cualquier sacrificio, aun de los mismos afectos de familia, según el propio Jesucristo que dijo: <>. En otra ocasión, tratando este tema, había expuesto una razón de conveniencia para la vida eclesiástica o religiosa, lejos del propio pueblo. Y había dicho: -<>Cuando el mismo Jesucristo se presentó públicamente por vez primera en su patria, Nazaret, a explicar la Biblia en la sinagoga, sus paisanos admiraron por un instante su ((**It6.331**)) sabiduría, pero muy pronto protestaron indignados ante algún justo reproche suyo: 1 Génesis, XXII, 16, 17, 18. (**Es6.254**))
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