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((**Es5.642**) aquella mañana ya había desaparecido, pero no terminó tan pronto la alegría de muchos amigos suyos piamonteses, entre los que estaba Juan Tamietti, natural de Cambiano, que le había visto en el balcón del Vaticano. En cuanto le encontraron: -Estupendo, le decían, muy bien. íHacía muy bonita figura ante toda la plaza! Don Bosco abría el libro y les enseñaba las flores que había tomado allí arriba, y que siempre conservó desecadas como grato recuerdo de aquel día. Pero >>no se podría dar un significado más concreto a estas flores, tomadas por don Bosco bajo la silla del Papa, y al pie de Pío IX sobre sus hombros: Lo vamos a ver en el curso de nuestra narración. Las solemnidades no habían terminado con la bendición del Papa. El lunes de Pascua celebraba el pontifical en la Basílica Vaticana el cardenal Ludovico Altieri y el martes el cardenal Carlos Reisach. Don Bosco ((**It5.905**)) no quiso perderse ninguna de estas admirables funciones que le transportaban a la meditación del paraíso y nosotros las recordamos porque la mayor parte de los cardenales nombrados fueron protectores y amigos de nuestro buen padre. Mientras tanto, uno de aquellos días quiso el conde Rodolfo De-Maistre dar una prueba de lo mucho que apreciaba a don Bosco y lo invitó a un banquete diplomático. Asistieron diversos personajes de las varias cortes de Europa acreditadas ante la Santa Sede. Entre ellos es motivo de gran distinción el saber hablar muchas lenguas; el conde De-Maistre, dirigía a uno la palabra en francés, a otro en alemán y a un tercero en español. Finalmente se dirigió a don Bosco, que estaba calladito en medio de personas, que hablaban todas las lenguas menos el italiano. Don Bosco estaba sentado frente al Conde, quien le preguntó, en buen piamontés, si había oído aquella mañana la música de la capilla pontificia y qué juicio le merecían los cantores romanos, si le habían gustado los agudos chillidos de determinado soprano y ciertas voces desgarradas de algunos bajos. Don Bosco, con desparpajo y en alta voz, le iba respondiendo en el lenguaje popular Gianduia 1 con frases, refranes, agudezas y comparaciones oportunas. Y así continuaron los dos de esta manera, soltando las palabras más raras y las menos inteligibles para los extranjeros, en su propio dialecto. 1 Se refiere a la forma popular y graciosa con la que hablaban los que llevaban la máscara popular piamontesa de Gianduya o Juan de la bota. (N. del T.) (**Es5.642**))
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