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((**Es5.338**) funciones, porque a aquella hora sus hijos jugaban en el Oratorio y luego no volvían a casa hasta la hora de comer. Así preguntaban con entera libertad y obtenían noticias sobre la conducta de sus protegidos. A veces, para que sus hijos ganasen algún premio, mentían alabando a quienes merecían reproche. Por eso, de vez en cuando, iban también a preguntar a los jefes de talleres o comercios, para tener noticias más fidedignas. Esta clientela la formaban los chicos más jóvenes, menores de catorce o quince años. Al volver nuestros visitadores al Oratorio, se encargaban de advertir a su pequeño protegido, si era preciso, o le vigilaban para inducirlo amablemente a las prácticas indispensables de piedad, a recibir con las debidas disposiciones los sacramentos, a ser obsequioso y obediente con sus padres y más cumplidor en el trabajo. Para que tales advertencias fueran más agradables, se hacía, sólo para ellos, una pequeña rifa mensual. ((**It5.473**)) También el Oratorio festivo de San Luis tuvo su pequeña conferencia al modo de la de Valdocco, y las dos, después de algún tiempo, estrecharon sus lazos filiales con las de la Sociedad de San Vicente de Paúl. En 1856 había siete de éstas en Turín y diez esparcidas por diversas ciudades del Piamonte. Por eso se organizó un Consejo General en la Capital con el conde Cays por presidente. El ilustre caballero, en su deseo de ayudar a don Bosco en sus conferencias, las aprobó, las tomó bajo su protección y las declaró conferencias anejas, nombre que mantuvieron siempre. El día de Pentecostés se estrenó este nuevo título en el Oratorio de San francisco de Sales y en el de San Luis; entre los socios, estaban presentes los clérigos Rúa y Francesia y Juan Villa. Desde entonces, la sociedad de San Vicente de Paúl no dejó de hacer partícipe de sus ayudas, en cierta medida, a las dos conferencias anejas. De esta unión consiguió don Bosco otra ventaja de gran interés: fue el inicio de sus cordiales relaciones con los presidentes de los Consejos Superiores y particulares y con varios miembros de las Conferencias Italianas y francesas. Cuenta el canónigo Anfossi que: <(**Es5.338**))
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