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((**Es5.325**) Con profunda estima y semejante aprecio en nuestro Divino Salvador y Rey Jesucristo tengo el honor de profesarme. De V. S. Rvdma. Turín, 14 de abril de 1856 Su seguro servidor JUAN PRINA-CARPANI, Ing. Hay que ver la cantidad de disparates, incoherencias, y pruebas de evidente obstinación en el error que acumula este señor en una sola página. Es lo sificiente para demostrar que el protestantismo es algo tan en contra de la razón, que para abrazarlo hay que andar medio loco, tener el corazón corrompido o un espíritu irracionalmente soberbio contra Jesús legislador. De ahí la obstinación de los herejes. Difícilmente conduce a la conversión el discutir con ellos. Su error es evidente para quien posea un entendimiento sano. El folleto de marzo de 1838, N.§ LVII, página 281, de los Anales de la Propagación de la Fe, narra un diálogo público entre Monseñor Púrcell Obispo de Cincinnati y un ministro ((**It5.454**)) protestante. Terminaba el Obispo así: <>quién de los tres tiene razón? -Os lo digo enseguida, contestó el rabino: Si el Mesías no ha venido, yo tengo la razón; si el Mesías ha venido, tiene razón el católico: usted, lo mismo si ha venido que si no ha venido, siempre está en el error>>. El encuentro entre don Bosco y el ingeniero se celebró; pero no sabemos con qué resultado para el alma del pobre protestante. El método que don Bosco seguía en estas discusiones era el mismo que leemos en sus opúsculos, sobre todo en aquellos que se titulan: Luis, o sea, diálogo entre un abogado y un ministro protestante. Maximino, o sea, encuentro entre un jovencito y un pastor protestante en el Capitolio. Severino etc... (**Es5.325**))
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