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((**Es3.25**) y por eso escribió unas brevísimas consideraciones para cada uno de los quince misterios. Hacía recitar la tercera parte del rosario cada día de fiesta, animando fervorosamente a sus muchachos para que siguieran rezándolo en sus casas, a diario, a ser posible. El, mientras estuvo solo, rezaba diariamente la tercera parte con su madre; después, al juntarse los primeros muchachos asilados, se rezaba diariamente durante la santa misa. Desde que se abrió el Oratorio de Valdocco hasta nuestros días, resonó esta oración tan querida de María y tan eficaz en las horas angustiosas de la Iglesia, dentro de su querido recinto, al despertar de cada aurora. Sólo una vez al año, por la tarde de Todos los Santos, se recitó siempre por entero el rosario en sufragio de las almas del purgatorio; y don Bosco no dejó nunca de participar, arrodillado en el presbiterio y dirigiendo él mismo, a menudo, la plegaría. Añadió, además, a estos actos piadosos en honor de la Madre de Dios los dos opusculitos ya impresos años antes: Los dolores de María Santísima y Los siete gozos de María en el Cielo. Algunos años después, un grupo de muchachos que se distinguían por su piedad, iban todos los domingos a la capilla para recitar, después de las funciones de la tarde, estos gozos ante la imagen de María, y así se siguió haciendo hasta 1867. Frecuentemente se veía a don Bosco con ellos, animándoles con su ejemplo. Resulta fácil comprender que todas las devociones que don Bosco recomendaba no tenían más fin que el de hacer a sus muchachos semejantes a los ángeles, con una vida inmaculada: Erunt sicut ((**It3.17**)) Angeli Dei in coelo! (íSerán como los ángeles de Dios en el Cielo!). Añadía después a El Joven Cristiano otros opúsculos, que habían sido impresos por separado: Ejercicio de devoción al santo Angel Custodio y Los seis domingos y la novena de San Luis Gonzaga. íLos Angeles, protectores de la juventud; San Luis su modelo! Los seis Domingos del angelical joven se celebraron en la capilla desde los primeros tiempos, y don Bosco exhortaba a todos a hacer la novena en sus casas. El día de la Fiesta se celebraba una hermosa procesión. Cita él los ejemplos de este Santo imitados por Comollo, y los recuerda a los muchachos contantemente, sugiriéndoles su invocación: <<-La obediencia a vuestros padres es lo mismo que la obediencia a Jesucristo, a María Santísima y a San Luis. -Examinad cómo os portasteis hasta ahora en vuestras oraciones y procurad ser cada día más fervorosos, sobre todo rezando diariamente alguna(**Es3.25**))
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