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((**Es3.157**) Algunos sabían el nombre de la calle y el número de su portería, pero ignoraban a qué parroquia pertenecía su casa; otros habían cambiado varias veces de ((**It3.192**)) domicilio en pocos meses, siguiendo al jefe de su cuadrilla; otros dormían a la aventura, buscando un albergue cada noche. Unos ya no vivían con sus padres, otros los habían perdido, algunos no los habían conocido. Cuando el teólogo Dellaporta oyó aquellas respuestas, reconoció el gran bien que hacía don Bosco a los muchachos por él recogidos y que verdaderamente eran los abandonados por los demás. También el párroco de Borgo Dora, don Agustín Gattino, bajo cuya jurisdicción caía la casa Pinardi, fue un día a hablar con don Bosco. Después de visitar el Oratorio y las clases, le dijo: -Todo está muy bien, pero no sé cómo va usted a poder continuar su obra contra el parecer de los párrocos. Yo le prometo, por mi parte, que, en la primera reunión del cabildo de párrocos, le defenderé por cuanto me sea posible. -Se lo agradezco, respondió don Bosco; pero comprenderá que la cuestión no se puede resolver como ellos quieren. Yo no tengo ningún inconveniente en decir a todos estos muchachos que se informen de cuál es su actual parroquia y que vayan a ella a prepararse para la Pascua. Pero, >>querrán ellos dejar el Oratorio? Y si yo los despidiese: >>irían a sus respectivas parroquias o se dispersarían por calles y praderas? >>Y quién irá a recogerlos? Y si hicieran alguna travesura, >>quién se sentiría capaz de entretenerlos? -Tiene usted toda la razón, observó don Agustín Gattino... Y sin embargo..., ya veremos. Fue también el padre Serafín del Gassino, párroco de Nuestra Señora de los Angeles, el cual reconoció a algunos de su jurisdicción. Se lo hizo observar a don Bosco y éste respondió: -Mire, yo no tengo ninguna dificultad en despedir a todos estos muchachos; pero busquen ustedes la manera de atenderlos. Me basta una palabra del señor Arzobispo y yo ((**It3.193**)) lo dejo todo y me vuelvo a Castelnuovo, donde no tendré tantos fastidios. -Yo tendría un proyecto que me parece sería la solución para todos, dijo el recién llegado. >>No podría usted, durante el tiempo de Cuaresma, llevar a mi parroquia a todos los que me pertenecen y a los demás que no tienen domicilio fijo? >>No podrían cumplir conmigo con el precepto pascual? Yo le señalaré un confesionario en mi parroquia y allí podrá usted hacer todo el bien que desea. -La cosa parece fácil, observó don Bosco; pero, en tal caso, >>no le parece que debería dar preferencia a mi párroco de San Simón y (**Es3.157**))
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