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((**Es18.74**) fuera de sí por la alegría de la presencia de don Bosco, el cual se encuentra bien y está muy contento>>. Dado que el ir y venir de visitantes era continuo, no repetiremos siempre lo mismo. A veces pasaban en fila sin interrupción y, con frecuencia, en tropel. La religiosidad enraizada en el alma española se exaltaba ante un sacerdote que gozaba tanta fama de santidad. También en Barcelona, lo mismo que en Marsella, las Cooperadoras Salesianas habían organizado una Junta de casi treinta señoras; todas eran muy caritativas y de noble alcurnia y ayudaban con celo a la casa de Sarriá. Presidía la Junta doña Dorotea. Regularmente se reunían cada quince días para examinar las necesidades y remediarlas; ellas mismas se ocupaban de coser y preparar la ropa blanca con sus propias manos. Don Bosco las reunió y les habló en italiano, agradeciéndoles la caridad que prodigaban ((**It18.76**)) a su obra; y les predijo que dentro de poco tiempo la casa de Sarriá, ampliada de acuerdo con la necesidad, albergaría quinientos muchachos, a los que ellas extenderían su benévola y benéfica protección. Doña Dorotea, como una verdadera madre, pensaba en todo lo que pudieran necesitar don Bosco y don Miguel Rúa y el secretario Viglietti. Ella misma les preparaba la ropa blanca personal; visitaba sus habitaciones y procuraba que todo estuviera limpio y ordenado, y había destinado para estos servicios a una de sus criadas; enviaba, además, una de sus cocineras para hacer la comida y ella misma preparaba algún plato. Acudió a visitar a don Bosco el marqués Brusi, director del Diario de Barcelona, periódico muy difundido, y salió emocionado de la habitación. En el número de aquel día, publicó un artículo con la narración exacta y detallada de la llegada de don Bosco a Sarriá. DOMINGO, 11 DE ARRIL Por aquel entonces, como ya hemos dicho, Sarriá era municipio independiente, con una población fluctuante que, en determinadas estaciones, llegaba a los veinticinco mil habitantes. El alcalde, con los concejales y las primeras autoridades, se presentó oficialmente a saludar a don Bosco, por quien todos manifestaron la veneración más grande. El alcalde declaró especialmente que daba gracias al Cielo por haber deparado a Sarriá una casa salesiana y prometió que el municipio la protejería siempre con todas sus fuerzas. El Santo entregó a(**Es18.74**))
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