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((**Es18.665**) oriental de la Cordillera, millares y millares de almas en las sombras de la muerte, esperando la obra del misionero católico. Con esta confianza emprenderé otras Misiones, ofrecidas a los Salesianos por el Papa, los Obispos y muchos Gobiernos. Permita, pues, V. S. que, ya bajo el peso de los años y de los achaques de la vejez, le pida hoy: una limosna para mis ciento y pico misioneros, que, aunque lejos de mis ojos, están todavía siempre junto a mi corazón; una limosna para tantos pobres salvajes, adultos y pequeños, ya convertidos por ellos, los cuales, sin conocerme, me llaman padre; una limosna ((**It18.788**)) para muchos otros miles que están esperando a los Salesianos como a ángeles liberadores. Pido esta caridad en nombre de Jesucristo, que dio su sangre y su vida por las almas; en nombre de Jesucristo, que ha prometido hacer partícipes del mérito y del premio de los predicadores del Evangelio a todos los que, por su amor, les hayan socorrido y ayudado: Qui recipit prophetam in nomine prophetae, mercedem prophetae accipiet. Este vuestro humilde comunicante y los trescientos mil muchachos, que hoy están bajo la dirección de los Salesianos en las diversas partes del mundo, harán diariamente vivas instancias ante el trono de Dios y de la Santísima Virgen Auxiliadora, para que derramen sobre V. S. y todas sus obras, las más selectas bendiciones, aun temporales; le concedan la salud, la paz y la concordia familiar y también la prosperidad de sus intereses materiales. La experiencia nos enseña que los bienhechores de nuestros misioneros gozan en vida y en muerte de una especialísima protección del Cielo. Esta es la explicación de mi pensamiento, como de amigo a amigo, con la esperanza de que no habré hablado inútilmente a la mente y al corazón de V. S. Benemérita. Por fin, mientras espero su caridad, me encomiendo a sus fervorosas plegarias y me profeso, con todo mi aprecio y profundo agradecimiento, De V. S. Benemérita. Turín, 4 de noviembre de 1887. Atto. s. servidor, JUAN BOSCO, Pbro. MODOS DE AYUDA Como quiera que las necesidades son muchas, mis bienhechores pueden ayudar de mil modos, es decir, enviando ropa blanca, telas, paños, trajes, aunque estén usados con tal de que se hallen en buen estado, objetos litúrgicos, como altares portátiles, casullas, estolas, albas, manteles, misales, cálices, copones y cosas semejantes. Los sacerdotes pueden colaborar con la celebración de cierto número de misas, según mi intención, enviándome la certificación. Quien no pudiese de otro modo o prefiriese contribuir con un donativo en metálico, sepa que éste será recibido aunque sea de unos céntimos; pero en tal caso, si se empleare para el envío el correo, procúrese hacerlo por carta certificada o recúrrase a otro medio seguro. Algunos Cooperadores han tomado la laudable costumbre de ayudar a las Misiones con la adopción de un misionero, cuyos gastos de manutención y vestido, y sin (**Es18.665**))
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