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((**Es18.305**) con el rostro envuelto en llamas; a san Bernardo, que muestra el oficio del Sagrado Corazón, compuesto por él; a san Bernardino de Siena que sostiene la plancha con el nombre de Jesús; a san Agustín, a san Francisco de Asís, a san Luis Gonzaga. Todo el conjunto respira una aura celestial, que mueve a devoción. Dada la amplitud del trabajo y la premura del tiempo, el maestro Monti tuvo que asociar a otros dos expertos artistas, a los que confió varias partes. El pintor Caroselli pintó las cuatro pechinas de la cúpula y algunos cuadros de las dos naves principales, en los que pintó al fresco los cuatro Profetas mayores, los doce menores, los doce Apóstoles y las sibilas Eritrea y Cumana. Zuffoli, discípulo del maestro Seitz, pintó a Jesús con los niños, a Jesús buen Pastor y a Jesús instituyendo la Eucaristía; es también el autor de los dibujos para los tres mosaicos de la fachada. La bóveda de las dos naves mayores es de tipo basilical, esto es, un techo formado con artesones enriquecidos con dorados y sirviendo de fondo a hermosos dibujos. El pavimento, muy decorativo, está formado por distintos mármoles entrelazados, de acuerdo con un dibujo de aspecto muy digno. Hay seis altares laterales. Son más pequeños que los otros y están colocados: dos, en la nave de la izquierda del que entra, ((**It18.349**)) dedicados uno a Cristo crucificado y otro a santa Ana; y, en la de la derecha, los de san Miguel Arcángel y san Francisco de Sales. Otros dos más grandes se hacen frente desde los extremos de la nave transversal, uno in cornu evangelii, dedicado a María Auxiliadora 1, con el cuadro de Rollini, y el otro in cornu epistolae dedicado a san José, también con un cuadro de Rollini 2. Las paredes y las bóvedas de estas seis capillas están adornadas con pinturas alusivas a sus respectivos titulares. En los cuatro intercolumnios que separan los altares han sido colocados otros tantos confesonarios, rodeados de cuadros murales que simbolizan el sacramento de la penitencia. En el fondo de la iglesia, en los dos huecos entre las últimas pilastras y la pared de la fachada, están colocados, a la izquierda del que entra, el baptisterio con catorce cuadritos que ilustran el misterio de la regeneración, costeado en su totalidad por la ciudad de Trento, y, a la derecha, una estatua majestuosa de Pío IX, a quien está dedicada la iglesia, como monumento perenne. Fue esculpida por el artista lombardo Confalonieri. El Papa 1 Donativo del príncipe Torlonia, que lo hizo llevar desde una iglesia que había en su quinta de la vía Nomentana. 2 Sustituyó a otro que era del marqués Vitelleschi. (**Es18.305**))
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