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((**Es18.229**) Después tomándolo de la mano, continuó diciendo: -Querido Viglietti, si no confieso, al menos a los jóvenes, >>qué otra cosa puedo hacer aún por ellos? He prometido al Señor que hasta mi último aliento, estaré al servicio de mis pobres muchachos. En estas reuniones buscaba expresamente iluminarlos en la elección de estado. Para ellos y para todos los muchachos que se encontraban en las mismas condiciones, había hecho imprimir un opusculito traducido del francés que se titulaba: Pensamientos de Santo Tomás de Aquino y San Alfonso María de Ligorio sobre la entrada en religión 1. Se enviaron millares de ejemplares a los párrocos de las diócesis piamontesas y a los Cooperadores salesianos, con el fin de que, cuantos ignoraban la importancia del estado religioso, aprendieran en él a no poner obstáculos a las vocaciones 2. Para consultar a don Bosco sobre su vocación, llegó una joven francesa, que sería con el tiempo una columna del Instituto fundado en Africa por el cardenal Lavigerie. Estaba ella dudosa en si hacerse religiosa en las Misiones del Cardenal, ingresar en un convento en Francia o en las Hijas de María Auxiliadora. Sabiendo que era riquísima, el Santo empleó con ella mucha cautela en el lenguaje; no convenía dar motivo para que le acusasen de que él pretendiera captar ((**It18.259**)) herencias o dotes. De todas formas eran ciertas dos cosas: que la joven se hubiera hecho religiosa de María Auxiliadora, si don Bosco se lo hubiese aconsejado, y que don Bosco se lo hubiera aconsejado, si le hubiese parecido que era aquélla la voluntad de Dios. Hablóle, pues, así: -Si le agrada conservar algo del género de vida que ha llevado hasta ahora con sus padres, entre en una Comunidad de Francia donde hay muchas y muy buenas. En cambio, si busca únicamente a Jesús y su cruz, si verdaderamente quiere sufrir con Jesús, vaya a las misiones. Con estas últimas palabras comprendió ella en dónde estaba su vocación. En la plática de la imposición de hábito, el cardenal Lavigerie aludió al hecho que, en otra ocasión, recordó de nuevo, en una conferencia sobre la trata de esclavos, que dio en la iglesia de San José, en Marsella; porque, en aquella conferencia, habló también de 1 San Benigno Canavese, 1886. La traducción era del conde Próspero Balbo. 2 Para que el envío surtiera más efecto se incluía, por expreso deseo de don Bosco, una cartita impresa en la que se decía que <>. (**Es18.229**))
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