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((**Es17.381**) La víspera de la salida cenó el Conde con la comunidad. Resultó curioso que después de servirle a la mesa cuatro huevos, sólo el quinto fuera aceptable. Todos quedaron avergonzadísimos. A la mañana siguiente, mandó el Conde llamar a don Pablo Albera, todavía lleno de confusión por su mala cocina, y le dijo: -Tenga, estos cien francos son por el primer huevo, estos otros cien por el segundo... Y así contó hasta los quinientos. También don Bosco bromeó un poco aquella mañana. Una mujer muy apesadumbrada le suplicaba que la bendijera, porque su marido la apaleaba. -Pero, si yo la bendigo a usted, le contestó, bendigo también los garrotazos que pesan sobre sus espaldas y, por tanto, se multiplicaran. Riéronse los presentes y el Santo la despidió animándola a rezar, tener paciencia y a no contestar cuando su marido se encolerizaba. El día quince de abril cenó con don Bosco el óptimo abogado Michel, que regresaba de su tercer viaje alrededor del mundo 1. La conversación se desarrolló sobre el naturalismo a lo pagano de naciones, en otro tiempo, muy cristianas; pero se habló especialmente de ciertos católicos intelectuales, que hablaban muy bien de la religión, ((**It17.442**)) e, incluso, observaban sus prácticas exteriores, mas sin cuidarse de practicar lo más esencial; católicos, como entonces se decía, teóricos y no practicantes. Don Bosco preguntó al abogado: ->>Cuál cree usted que es la causa de tamaña aberración? >>Cuál el origen de mal tan grande? Michel dio explicaciones algo accesorias y el Santo replicó: -No, no, mi buen abogado. La causa del mal es una sola: la educación pagana, que suele darse en las escuelas. Apoyada toda ella sobre la base de clásicos paganos, empapada de máximas y sentencias paganas, impartida con método pagano; hoy, cuando la escuela lo es todo, esta educación no formará nunca verdaderos cristianos. He luchado toda mi vida contra esta perversa educación, que vicia la mente y el corazón de la juventud; siempre fue mi ideal reformarla sobre bases netamente cristianas. Por esto, he emprendido la publicación expurgada de los clásicos latinos profanos más empleados en las escuelas; por esto, he comenzado la publicación de escritores latinos 1 Las Lecturas Católicas de 1877 publicaron la obra de E. Michel: La vuelta al mundo en doscientos cuarenta días, en cuatro números dobles (I. Canadá y Estados Unidos.-II. Japón.-III. China.-IV. Indostán). (**Es17.381**))
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