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((**Es16.381**) 10 Artículo de un periódico impío contra don Bosco DON BOSCO Y LOS CONVENTOS Hace algún tiempo que don Bosco, no satisfecho con arrastrar a su causa a muchos jóvenes, cuyos brazos podrían servir al campo, a la industria, y cuyas inteligencias podrían hacer un buen servicio al país; no satisfecho con vincular a su Sociedad Salesiana todas estas fuerzas, que un día militarán a favor del Papa, con daño para Italia, se ha volcado hacia las muchachas. Abrió, ante todo, un monasterio en Nizza Monferrato, ayudado para ello por una condesa muy beata, a la que él llama mamá de sus hijos 1. Esa condesa, que podría, en cambio, favorecer a sus parientes, engatusada con mucha maña por el Santo de Valdocco, que le promete un rinconcito en el paraíso junto a san Roque y una estatua en los altares, da todo lo suyo para la causa del pícaro don Juan. Por su medio encuentra don Bosco abiertas las casas de esa aristocracia santurrona que, además de su alcurnia, posee todavía algún título de la renta. De este modo, pudo también levantar un monasterio en Turín. Dentro de poco abrirá otros en Italia. Y esto sucede a los ojos del Gobierno, ante un Zanardelli, que sabe muy bien que las corporaciones religiosas están abolidas por la ley, de hecho y de derecho. Con este medio, don Bosco se hace con dinero. Recluta sus víctimas en las familias adineradas. Conquista, como él dice, una ovejita para Dios y una dote para los fondos de su sociedad. Conozco a un pobre padre que, por estas artes, se encuentra hoy a pocos pasos de la miseria y llora la muerte de una pobre hija fallecida sin su ((**It16.459**)) bendición, que ha muerto tuberculosa con la desesperación en el corazón y sin dar el último beso a su padre 2. Volveré sobre este hecho y, si fuere del caso, diré todo lo que siento. >>No sería ya hora de que el Gobierno abriese los ojos y tomara las medidas que pide el caso? ACATES 11 Cómo se obtuvo un visado de la Curia turinesa Se determinó obtener la previa censura de la Curia de Turín. No era la cosa tan fácil, pues en la Curia se miraban con malos ojos nuestros asuntos. Se recurrió, pues, a la astucia. El hermano coadjutor Ghiglione se encargó de ello. Presentóse en la Curia al canónigo Chiuso, Vicario General, con un librito impreso en Sampierdarena. 1 Hace alusión a la condesa Corsi. 2 Lemoyne escribe al margen de este párrafo: <>. (**Es16.381**))
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