Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


((**Es16.30**) detuvo a hablar afablemente con ellas. El padre Borgatello, que estaba presente, se extrañó en sus adentros al ver la familiaridad con que el Santo trataba a personas de otro sexo. Rumiaba todavía este pensamiento, cuando el Siervo de Dios, después de despedirse de aquellas Cooperadoras, volvióse a él y le dijo al oído: -Ya lo ves, no hay que hacer consistir la santidad en lo exterior. Ignorasen o no que don Bosco había sido siempre martillo de los protestantes en Turín y en otras partes, algunos Cooperadores, animados por el espíritu de su Asociación y pasmados ante lo que los protestantes de allende los Alpes venían perpetrando en Italia, le enviaron un cuadro sinóptico, en el que, de un golpe de vista, podía ver la actividad de la nefasta propaganda 1. En el margen superior de la hoja se leía: <<íVea don Bosco lo que hicieron hasta ahora los protestantes en Italia! >>Qué debemos hacer nosotros al considerar tanto mal?>>. Al pasar la mirada sobre aquella hoja hubo de complacerse una vez más por haber llevado a efecto una oportunísima idea, a saber, la reimpresión, que acababa de hacer, de uno de sus antiguos trabajos. En las Lecturas Católicas del 1853 había publicado seis folletos con una apología de la Iglesia contra los innovadores de la Reforma que tituló El católico instruido. Preparó, pues, una nueva publicación de aquella obra y añadió, corrigió y reunió las diversas partes en un solo volumen que tituló El católico en el mundo. Como libro <>, lo calificó la Civilt… Cattolica, <> 2. En efecto, obtuvo el honor de varias ediciones y todavía es apreciado y buscado. Por su parte él consideraba siempre sus Lecturas Católicas como una óptima defensa popular contra la encarnizada propaganda ((**It16.25**)) anticatólica; por eso, en aquel momento en que, a la sombra de la iglesia de San Juan, se iba creando un nuevo centro de actividad religiosa en la ciudad, quería que la publicación mensual se difundiese desde allí lo más ampliamente posible a su alrededor. Este fue un motivo de la cartita, que escribió el día ocho de enero a don Juan Marenco, Rector de la iglesia. Queridísimo Marenco: He dicho a Barale 3 que se entienda contigo para ocuparse de las Lecturas Católicas y de su difusión. El prometió hacerlo de corazón y me escribió la carta que te adjunto. 1 Véase Apéndice, doc. núm. 6. 2 Vol. III del 1883, pág. 81 (Apéndice, doc. núm. 7). 3 Coadjutor salesiano, director de la Librería Salesiana.(**Es16.30**))
<Anterior: 16. 29><Siguiente: 16. 31>

Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


 

 

Copyright © 2005 dbosco.net                Web Master: Rafael Sánchez, Sitio Alojado en altaenweb.com