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((**Es16.147**) y desarrollo de la Obra de don Bosco; pero, al final, el razonamiento cayó sobre su método educativo. Alguien expresó la duda de que sus aprendices, al salir del nido y entrar en los talleres o en los cuarteles, correrían el riesgo de caer. Don Bosco contestó: -Casi todos siguen yendo a confesarse en nuestras casas. En Turín vienen muchos el sábado por la tarde y el domingo por la mañana. Y es cosa muy sabida, en el ejército italiano, que los procedentes de nuestras escuelas profesionales son cristianos practicantes; en efecto, los llaman los Bosco. Los hay en todos los grados de la milicia. ((**It16.168**)) -Pero >>en qué consiste entonces la formación que se da a estos muchachos? -La formación consiste en dos cosas: dulzura en todo y la capilla abierta en todo momento, con facilidad para confesarse y comulgar. ->>Y hay muchas comuniones? -Muchísimas. Aprendices y estudiantes asisten a misa diariamente, y, lo mismo antes que durante ella, pueden confesarse. Se confiesan muchos y la comunión frecuente es la que después lo hace todo. -Con todo, habrá castigos. -No hay ninguna forma especial de represión; es cierto, sin embargo, que a veces se expulsa a alguno de la casa. Pero, en vez de castigos, tenemos la asistencia y los juegos. Las faltas proceden en gran parte de una vigilancia deficiente; vigilando se previene suficientemente el mal y no hay necesidad de reprimir. Cada taller tiene su jefe; hay, además, en una tarima elevada, cerrado con vidriera, un clérigo que se cuida de la conducta, del buen espíritu, de la piedad e indica los que merecen pasar a la sección de estudiantes. Todo recién llegado se confía a uno de los antiguos, que le guía, le encamina, le protege y le aconseja. Tocante a los juegos, hay que tener presente que el muchacho debe estar contento y, para ello, hay que distraerlo con juegos. Para conseguir este resultado no se omite nada; ante todo la música, y después los ejercicios físicos. Cuando el muchacho se cansa de jugar, a menudo acaba por ir a rezar en la capilla, que encuentra siempre abierta. El articulista concluía con la siguiente observación: <(**Es16.147**))
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