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((**Es15.442**) Después de la plática y de la bendición, aún quedaban tres cuartos de hora para la partida. La gente se agolpó de tal manera sobre don Bosco que don José Ronchail tuvo que hacer prodigios de destreza para abrirle paso. El Beato parecía fuera de sí. Muchos señores, que querían darle aún una limosna, se acercaban a él como podían y ponían en sus manos billetes de banco, que el compañero debía estar muy atento a recoger, para que no cayeran por tierra y fueran pisoteados o extraviados. Disuelta la multitud, ya cerca de la puerta, se presentó la señora del dolor de muelas, llena de alegría y diciendo a voces que, después de la bendición de don Bosco, había cesado de repente el dolor. Corrió la voz por todas las salas, se encendió de nuevo el entusiasmo y volvió a dificultarse la salida. Don José Ronchail empleó todas sus fuerzas para arrancarlo de las manos de los que se agolpaban a su alrededor, mientras él, aturdido y jadeante, repetía en voz baja: - Dieu soit béni en toutes choses (Bendito sea Dios en todo). Como Dios quiso, llegaron a la estación, donde don José Ronchail apenas tuvo tiempo para meterlo en un vagón, y arrancó enseguida el tren. Don Bosco permaneció todavía algo aturdido, se fue reanimando poco a poco y preguntó: ->>Qué es lo que ha ocurrido? Don José Ronchail recordó en pocas palabras las dos curaciones y él inclinó la cabeza y con lágrimas en los ojos repitió de nuevo: Dieu soit béni en toutes choses 1. ((**It15.512**)) Así llegaron a Niza. Don Miguel Rúa atestiguó en los Procesos que, dos meses después, vio a la señorita Rohland, llegada a Turín en peregrinación de agradecimiento durante las fiestas de María Auxiliadora, de acuerdo con la promesa hecha a don Bosco. Don José Bologna, cuyo nombre sólo hemos encontrado una vez en los documentos de este tiempo, reaparece aquí hacia el fin en una carta muy interesante, que le envía don Bosco en su día onomástico. 1 Se conserva en nuestro archivo una relación posterior del suceso, escrita por don José Ronchail, a quien falló la memoria, puesto que lo coloca en el 1881, cuando ciertamente fue en 1882. En efecto, lo refiere muy brevemente la Gazzette du Midi del 27-28 de marzo de 1882, como una comunicación del 25, desde Cannes; además, el Boll. Sal. de junio de 1882 habla del viaje de la señorita a Turín para la fiesta de María Auxiliadora y dice que había obtenido la gracia en el mes de marzo anterior. Las religiosas Auxiliadoras conservan religiosamente el amito usado por don Bosco, cuando celebró la misa de su capilla. (**Es15.442**))
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