Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


((**Es14.343**) Le ocurrió un episodio gracioso en Ventimiglia. Sentado en la estación, aguardaba el tren de Francia y observaba a un chiquillo de siete u ocho años que se movía mucho. Era hijo del fondista. Iba, venía, hablaba con uno y con otro de los clientes o de los camareros de la fonda, ya se acercaba al padre, ya a la madre; era un azogue. De vez en cuando repetía la palabra Chisto (Quisto) 1. Don Bosco seguía con los ojos al pequeño blasfemo, hasta que éste se acercó a él junto con su madre. -Acércate, pequeñín, díjole. >>Me permite que le diga una palabra a su hijo?, preguntó después a su madre. -Pues sí, contestó la señora, usted mismo. ((**It14.398**)) -Escúchame, siguió don Bosco, volviéndose al niño; >>quieres que te enseñe a pronunciar bien las palabras? El niño no se atrevía a hablar. -íRespóndele!, dijo la madre casi enfadada. -Sí, profirió el pillín desgarbadamente. -Pues fíjate, siguió diciendo el Siervo de Dios, cómo se pronuncian bien las palabras... Ante todo, quítate la gorra. El pequeño no se movía. -íEa, quítate la gorra!, mandóle la madre. El niño se la quitó. Entonces don Bosco fue diciendo: -Está atento. Se dice Cristo y no quisto, y de esta manera. Mira. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Y santiguándose, siguió: -Alabado sea Jesucristo. Fíjate bien: no Quisto, sino Cristo. Mientras tanto le había hecho corro la gente y, entre los demás, también su padre, que exclamó: -íTiene usted razón, reverendo! Se toman ciertas costumbres sin darse cuenta y los pequeños aprenden de los mayores. Yo también tengo esta costumbre y, más pronto o más tarde, me la he de quitar. -Espero que sea pronto, observó don Bosco, sin añadir una palabra más. El fondista se retiró en seguida para atender a los viajeros; el pequeñín le siguió y todos se alejaron. A los pocos instantes, se le acercó la madre y le dijo: ->>Tendría la bondad de celebrarme una misa? -íCon mucho gusto! Estaban presentes también otros sacerdotes; entre ellos don Clemente Bretto, que la atestiguó a quien escribe. 1 En el dialecto de la región suena a blasfemia. (**Es14.343**))
<Anterior: 14. 342><Siguiente: 14. 344>

Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


 

 

Copyright © 2005 dbosco.net                Web Master: Rafael Sánchez, Sitio Alojado en altaenweb.com