Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


((**Es14.272**) de un técnico, iría a Pisogne, para visitar el edificio, observar los alrededores y juzgar qué se habría de hacer. La junta se creyó obligada a dar las gracias a don Bosco por la cortesía y deferencia, con que habían sido recibidos y tratados en el Oratorio sus representantes. Pero la visita no se hizo. Las objeciones puestas al contrato de Randazzo justificaron el temor de serias dificultades y graves obstáculos para el porvenir. Por eso, don Bosco, de paso por Florencia, ordenó a don Miguel Rúa que escribiera diciendo que tenía intención de liberarse de todo compromiso y que desistía de las negociaciones. Hubo después cuatro nuevas tentativas de 1892 a 1905, pero sin éxito. Verdad es que el colegio de Lóvere, por haber pasado a manos de seglares, ya no podía hacer sombra, pero quedaba siempre la excesiva ingerencia del ayuntamiento, que había atado las manos del Director. ((**It14.314**)) MONTEROTONDO Estando en Roma don Bosco recibió, a principios del año, la visita del canónigo Gerardo Procacci, párroco de San Hilario en Monterotondo, y le prometió enviar allí a don José Daghero, que estaba en Magliano, para que viera el local, que se quería confiar a los salesianos para dirigir las escuelas elementales del ayuntamiento y abrir unos cursos de bachillerato. Los príncipes Boncompagni, de acuerdo con el Eminentísimo Bilio, que era el Obispo, y con el ayuntamiento, convencidos también de hacer algo agradable a muchos padres de familia, deseaban la llegada de los hijos de don Bosco a aquella población; al príncipe padre le gustaba presentarse como gran amigo del Siervo de Dios. Don José Daghero fue, vio e informó; su relación fue favorable por todo concepto. Inmediatamente tomó el alcalde cartas en el asunto, con el propósito de despedir a los maestros seglares, según derecho que tenía, y sustituirlos por los religiosos; Hugo Boncompagni hijo, presidente del círculo de la juventud católica del lugar, se asoció a él para rogar a don Bosco que procediera sin tardanza 1. Don Celestino Durando contestó en nombre del Siervo de Dios que, por entonces no se podía, pero daba <>. -Déjese enhorabuena para otro tiempo, replicaron; pero átense en seguida los cabos del contrato, entre otras razones porque, aproximándose 1 Carta, Foligno, 20 de mayo de 1879. (**Es14.272**))
<Anterior: 14. 271><Siguiente: 14. 273>

Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


 

 

Copyright © 2005 dbosco.net                Web Master: Rafael Sánchez, Sitio Alojado en altaenweb.com