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((**Es12.67**) del título, pero a la derecha, y si se pone en el fondo de la carta, entonces se colocará al lado izquierdo del papel. Cuando se escribe a personajes distinguidos, no se debe empezar la carta en la parte superior del papel, sino que hay que dejar la primera mitad en blanco. Asimismo, la firma debe ponerse abajo, en el fondo del papel, dejando en blanco la parte que queda entre el cuerpo de la carta y la firma, la cual debe ponerse siempre hacia la derecha. Las palabras de despedida <>, van siempre a la izquierda, inmediatamente después de la carta, y precedidas de la consabida fórmula de respeto <>, etc. Creo que estas y otras cositas semejantes son de mucha importancia, especialmente para los clérigos y los socios de nuestra Congregación. Recomiendo, pues, de nuevo a los directores que, al regresar a sus casas, insistan sobre este punto, también a los alumnos confiados a sus cuidados. Si se observa esto cuidadosamente, acaba por ser de mucha utilidad 1. Durante aquellos días, los directores de las casas y los sacerdotes del Oratorio rodeaban al Siervo de Dios siempre que podían. El, por su parte, aprovechaba todas las ocasiones para oír a cada uno de los directores en particular, y darles normas individuales según los casos. Esto le proporcionaba una íntima satisfacción, que le compensaba de los muchos disgustos, que los lectores no ignoran. Por la noche del 2 de febrero, segundo día de las conferencias, hubo algunos sacerdotes, que conversando familiarmente con él después de la cena, tocaron el tema del cronista, del que se había hablado en la sesión de la tarde del día anterior. Todos se daban cuenta de la importancia que ello tenía. Entonces expuso el Beato ampliamente su pensamiento y dijo cosas notables, que don Julio Barberis introdujo en su pequeña crónica y que nos parece útil trasladar aquí integramente. Dijo don Bosco así: Lo más apremiante y que convendrá hacer, lo antes posible, es que cada director escriba brevemente la historia de su colegio, desde la fundación hasta el presente y, a continuación, que siga registrando en ((**It12.69**)) forma de crónica, o por años, los sucesos más importantes de su colegio. Al redactar la primera parte, que se refiere al pasado, debe anotarse especialmente la fecha de la fundación, el desarrollo y sucesiva ampliación del edificio, el número de alumnos y su creciente aumento de año en año, la condición de los mismos, su bondad, su asiduidad en la recepción de los sacramentos y la moralidad. Quién vistió la sotana cada año, quién ingresó en la Congregación. Qué relaciones hubo con las autoridades municipales y con la población. Funcionamiento de las escuelas externas, nocturnas y oratorio festivo, etc., anotando, por cuanto fuere ello posible, las causas que produjeron determinados resultados, los medios que se emplearon para obtener una y otra cosa, las dificultades que hubo que vencer y cómo se vencieron. 1 Estos detalles, con las normas de la época, ponen una vez más de manifiesto la metodología práctica de la pedagogía de don Bosco. (N. del T.)(**Es12.67**))
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