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((**Es12.46**) muy benévolo y sensato, entretenido en observarme a mí y a los demás. Me acerqué a él y le pregunté: -Dígame, buen hombre, >>qué es lo que estoy viendo?, porque no entiendo nada. >>Dónde estamos? >>Quiénes son esos trabajadores? >>De quién es este campo? -íOh!, me respondió el desconocido; ívaya unas preguntas que me ha hecho! >>Usted es sacerdote y desconoce estas cosas? -Pero, vamos, dígame, le repliqué. >>A usted le parece que estoy soñando o despierto? Porque a mí me parece que estoy soñando y no creo posibles las cosas que estoy viendo. -Posibilísimas, mejor dicho, reales, y a mí me parece que usted está completamente despierto. >>No se da cuenta? Habla, ríe, bromea. -Sí, pero hay algunos, añadí, a quienes les parece que en el sueño hablan, oyen, trabajan, como si estuviesen despiertos. -No, no, deseche esa idea; usted está aquí en cuerpo y alma. -Bien, sea como dice; y, puesto que estoy despierto, dígame de quién es este campo. -Usted ha estudiado latín, continuó el anciano; >>cuál es el primer nombre de la segunda declinación que ha estudiado en el Donato? 1 >>Se acuerda aún? -Sí que lo recuerdo, pero >>qué tiene que ver esto con lo que le he preguntado? -íMuchísimo!, replicó el desconocido. Diga, pues, el primer nombre que se estudia en la segunda declinación. -Es Dominus. ->>Y cómo hace el genitivo? -Domini. -Bien, muy bien, Domini; este campo, pues, es Domini, del Señor. -Ya comienzo a entender algo, exclamé. Estaba maravillado de la manera de proceder de aquel anciano. Entretando vi a varias personas que llegaban con sacos de trigo para ((**It12.43**)) sembrarlo y a un grupo de campesinos que cantaban: Exit, qui seminat, seminare semen suum. (Salió el sembrador a sembrar su simiente). A mí me parecía un crimen arrojar aquella simiente y hacerla pudrir bajo tierra. íEra un trigo tan magnífico! ->>No sería mejor, decía para mí, molerlo y hacer con él pan o pastas? Pero después pensé: -Quien no siembra, no recoge. Si no se arroja a la tierra la semilla y ésta no se pudre >>qué se recogerá después? Mientras tanto vi salir de todas partes una cantidad extraordinaria de gallinas que se metían en el sembrado para comerse el trigo que los otros habían arrojado como simiente. Y el grupo de los cantores prosiguió cantando: Venerunt aves caeli, sustulerunt frumentum et reliquerunt zizaniam. (Vinieron las aves del cielo, se llevaron el trigo y dejaron la cizaña). Yo di una mirada a mi alrededor y observé a los clérigos que estaban conmigo. Uno, con los brazos cruzados, miraba a los demás con fría indiferencia; otro charlaba con los compañeros; algunos se encogían de hombros, éste miraba al cielo, aquél reía 1 Donato, así se llamaba al libro de Gramática Latina, por un tal Donato, célebre autor de gramática en el siglo V. (N. del T.)(**Es12.46**))
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