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((**Es12.299**) donantes; atribuyó después las alabanzas que le habían prodigado a la ayuda del Señor, al buen corazón de los muchachos y a la cooperación de sus sacerdotes; describió el dilatado campo de acción que la Providencia había abierto a los salesianos en los últimos tiempos y el nuevo campo mucho más amplio que estaba para abrir en las verdaderas misiones entre los salvajes de la Patagonia, próxima a ser erigida en Prefectura Apostólica; después habló de la India, donde millones y millones de criaturas tendían los brazos a los salesianos y esperaban de ellos la luz del Evangelio; ((**It12.348**)) y añadió que también en Oceanía se les abrirían a los salesianos nuevos horizontes. Y luego, animando a los jóvenes a que se mantuvieran firmes en su vocación, empezó a hablar de la salvación de las almas con un timbre de voz tan enérgico y con tanta fuerza de expresión, que emocionó y entusiasmó a todos los presentes. Cerró su discurso diciendo: -íAnimo! El próximo año vendrá con sus espinas, pero vendrá también con sus preciosas rosas; no faltarán las lágrimas, pero tampoco faltarán la alegría y la sonrisa. Los jóvenes, y no solamente ellos, esperaban con ansiedad el relato del sueño; don Bosco mantuvo su promesa, pero con un día de retraso, en las buenas noches del 30 de junio, festividad del Corpus Christi. Comenzó de esta manera: <(**Es12.299**))
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