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((**Es11.433**) en la vocación a la que habéis sido llamados (Manete in vocatione qua vocati estis). Porque, si el Señor ha puesto en vosotros el deseo y os ha conducido hasta este punto, ((**It11.512**)) os ha dado ya la gracia de encarnar el deseo que El os ha despertado y es señal evidente de que es El quien os llama aquí. Repetirá alguno: ->>Pero puedo estar verdaderamente seguro de haber sido llamado a formar parte de la Congregación? >>No se ha establecido expresamente el noviciado en todas las Congregaciones, para que vea el novicio durante ese año de prueba, precisamente, si el Señor lo ha llamado a esa vida, y para dar tiempo a los Superiores de poderlo conocer, aconsejarle y decirle después: -Entra, pues nosotros vemos que tienes vocación: -o bien: -Vete, pues nos hemos dado cuenta de que no la tienes? Respondo a la primera duda: ->>Tengo yo verdaderamente vocación? >>Y quién lo duda? Ciertamente la tienes. Se lo digo a cada uno en particular y a todos en general. Ciertamente todos vosotros habéis sido llamados a formar parte de la Congregación de San Francisco de Sales, y el que no corresponda, pone muy en peligro su eterna salvación. >>Y por qué? Por dos motivos. 1.° Si vuestros Superiores o yo hubiéramos tenido alguna duda, no os hubiéramos aceptado. Casi todos los días hay alguno que pide venir o entrar, y los Superiores ven que el tal no tiene las condiciones requeridas, esto es, que no tiene vocación, y no lo aceptan. Si vosotros habéis sido aceptados, es señal de que vuestros Superiores, que han sido puestos por Dios para dirigiros y que reddere rationem debent pro animabus vestris (deben dar cuenta de vuestras almas), conocieron que ésta era la voluntad de Dios. Pero dirá alguno: ->>Acaso el Superior no está actuando en favor de su propia causa? >>Y creéis que el Superior quiera perder su alma y traicionar la vuestra por tener uno más en la Congregación? >>Uno que, por no estar llamado por Dios, no hará más que dar disgustos en Casa? Ya veis que esta suposición sería poco feliz. 2.° Si el Señor no os hubiese llamado a este estado tampoco os habría dado el deseo y las luces para hacer lo que habéis hecho, ni la voluntad de abrazarlo; no os habría puesto en las circunstancias de poder seguir vuestro deseo; no os habría hecho probar la satisfacción y la paz que experimentasteis cuando supisteis que habíais sido aceptados. No creáis que estas razones tengan escasa importancia; son razones esenciales. Dios el el dueño de todo y también lo es de nuestros pensamientos. ->>Es, pues, absolutamente cierto que todos nosotros estamos llamados a ese estado? -Sí, totalmente cierto. Dudarlo sería lo mismo que dudar de lo que el Señor ha hecho o ha juzgado bien hecho. Estad, pues, tranquilos y seguros de que vuestra vocación está asegurada y que, si observáis las reglas de la Congregación, tenéis ante vosotros abierto el camino, que os conducirá derechamente al Cielo. Respondo a la segunda duda: ->>Acaso no se ha establecido el noviciado para dar tiempo a conocer la propia vocación? -No, el noviciado no ha sido establecido para eso. Yo creo que, cuando uno va conducido por buen espíritu, esto es, aconsejado por su Director para dar este paso y que no pretende engañar a los Superiores de la Congregación, respecto a su estado, sino que les abre ((**It11.513**)) sinceramente su corazón, éste, cuando entra en el noviciado, ya tiene una vocación cierta. Pero no basta tener vocación para hacer el bien en una Congregación; es necesario contar con las fuerzas suficientes para seguirla. Hay quien tuvo vocación, no la siguió y enseguida se entregó a los vicios, se dejó arrastrar por las malas inclinaciones, y (**Es11.433**))
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