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((**Es11.276**) va directamente a Roma; pero cuando vaya, será nuestro buen embajador ante el Padre Santo. Y todavía añadió, que cuando necesitáramos algo de él, acudiéramos con toda confianza, lo mismo para cosas relacionadas con cualquier alumno en particular, que para las cosas generales de la Congregación; que él procuraría atendernos. íYa veis cuánta cortesía en un personaje tan eminente! íVenir a Turín precisamente para ver a don Bosco y el Oratorio, del que ya había oído hablar tanto, y no querer darse a conocer a nadie más, ni admitir más compañía que la de don Bosco! Al partir agradeció también las oraciones que habéis hecho por él y me encargó que os animara a seguir rezando, no sólo por él, sino también por todas las necesidades de la Iglesia, especialmente en estos días. El, a su vez, no dejará de acordarse de nosotros y de recomendarnos al Señor, para que un día podamos celebrar de nuevo todos juntos una fiesta en el paraíso. Buenas noches. Dos días después, al dar las <> sólo para los aprendices, volvió a hablar de la visita del Cardenal, en apariencia para decirles ((**It11.322**)) algo que se refería a ellos más directamente, pero en realidad con la idea de tomar pie para imprimir en sus mentes un pensamiento santo y saludable. Ya no es el caso de que os diga quién era el personaje que nos visitó anteayer. Sabéis que es Su Eminencia el Cardenal Berardi. El quedó muy satisfecho de haber oído vuestros cantos y las piezas de la banda, y de haber visitado los talleres; me encargó os lo agradeciera en su nombre. Ya veis cuánta bondad la suya. Ha venido expresamente de Génova a Turín, sólo para ver a don Bosco y el Oratorio. Le acompañé a visitar lo más notable de la ciudad, de lo que se mostró muy complacido. Entre otros sitios visitamos el Cementerio y admiró el orden, los trabajos, los monumentos, los mármoles... íPero cuántos recuerdos suscita en un cristiano el Campo Santo! íAllí juntos pobres y ricos, jóvenes y viejos, sabios e ignorantes! Es la ciudad de todos. íLa muerte es inexorable! Todos nos hemos de someter a la guadaña de esa feísima. >>No pensáis en ello, queridos jóvenes? Que este recuerdo nos sea familiar; pensemos mucho en el terrible momento de la muerte, y tened bien presente que el que quiera pasar bien aquel último instante en este mundo, ha de decidirse a vivir bien. Hay un proverbio latino, que vosotros entendéis perfectamente y que dice: Qualis vita, finis ita, como es la vida, así es la muerte. íSi la muerte nos avisara antes de presentarse! Pero no; generalmente llega de improviso y de repente; y, si no estamos preparados para morir bien, >>qué será de nosotros? íCuántos yacen ahora en el camposanto, que deseaban convertirse, que pensaban ser buenos más adelante y, entre tanto, llegó la muerte y ya no les dio tiempo! >>Sabéis qué es lo que más estimula a la muerte a lanzarse furiosa contra nosotros? Nos lo dice la Sagrada Escritura. Observad un caballo cuando va por el camino. Si va despacito y el jinete tiene prisa, >>qué hace éste? Espolea al caballo y arranca veloz como el viento. La espuela que pica a la muerte para que salte con furia sobre nosotros es el pecado: Stimulus autem mortis peccatum est. >>Queréis que os venga pronto la muerte? Entre unas y otras <> don Bosco habló también sobre la importancia de tal visita en la conferencia que dio a los (**Es11.276**))
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