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((**Es9.643**) También le agradezco el dinero que me ha enviado, que servirá para adquirir alguna de las muchas cosas que todavía hacen falta en la iglesia de María Auxiliadora. Si tuviere ocasión de escribir a la Madre General, dígale que todos los días la encomiendo a ella y a todas sus casas en la santa misa; que las gracias pedidas serán concedidas totalmente, con la única diferencia de que Dios le cambie, a lo mejor, una cosa por otra y le conceda la que El juzgue para su mayor gloria. Ya le fue concedida una gracia muy especial a sus familias, que se mantuvieron en la observancia religiosa, ganando mucho en fervor y celo por las almas. La Casa de Turín tiene eso de extraordinario que, mientras los colegios, unos son cerrados en fuerza de la ley y otros se ven vacíos por falta de alumnas, esta Casa podría servir de modelo para la casa de educación más exigente, por su moralidad, su perfecta salud, su saber y tranquilidad. Mientras tanto ruego al Señor que bendiga a usted y al Instituto, a fin de que todo resulte a mayor gloria de Dios y provecho de las almas. Amén. Créame agradecido a V. S. Rvda. Turín, 21 de septiembre de 1869. Su seguro servidor JUAN BOSCO, Pbro. El 22 del mismo mes escribía, como un buen padre, una carta a don Domingo Belmonte, sugiriéndole la manera de responder a sus padres que le invitaban a ir a su casa, y al mismo tiempo le manifestaba su intención de nombrarle Prefecto de Mirabello. Mi querido Belmonte: Dijo uno al Salvador: Domine, sequar te quoqumque ieris, sed permitte me primum ire et sepelire patrem meum. Jesus ait: Sequere ((**It9.721**)) me, et dimitte mortuos sepelire mortuos suos (Señor, te seguiré adonde quiera que vayas, pero déjame ir primero a enterrar a mi padre. Dícele Jesús: sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos) (Mat VIII, 21). Tu vade, annuntia Regnum Dei (Tú vete a anunciar el Reino de Dios) (Luc IX, 60). Alius ait: Domine, sequar te quoqumque ieris, sed permitte mihi, renuntiare his quae domi sunt. Ait ad illum Jesus: Nemo mittens manum, etc. (Otro le dijo: te seguiré Señor, pero déjame antes despedirme de los de mi casa. Le dijo Jesús: Nadie que pone la mano...). Por tanto, escribe una carta y reza; yo también lo haré. Ahora pasemos a otra cosa. Tú me añades unas palabras que me demuestran, o mejor me confirman, el filial cariño que siempre me has tenido, y que yo te he tenido a ti aún más intensamente. Siempre he procurado colocarte en lo que me parecía más conforme con tu carácter y según la mayor gloria de Dios. Con este pensamiento, he pensado confiarte el cargo de Prefecto en Mirabello. Como ves, se trata de un paso gigantesco: de simple súbdito hoy, pasas mañana a Superior y árbitro de un Colegio, donde se albergan casi doscientas personas. Pero creo que tú lo desempeñarás bien: 1§ Buscando la gloria de Dios en lo que hagas. Haz el bien a todo el que puedas y no hagas daño a nadie. Vigilancia en todo. 2§ Dependencia filial del Director, procurando seguir sus instrucciones y ayudándole en sus trabajos. Muchas cosas son superiores a tus fuerzas, por lo que algunas incumbencias quedarán reservadas al Director. (**Es9.643**))
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