Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


((**Es9.389**) Las últimas son los Oblatos de María y el Instituto de la Caridad. (V. Statuta n. 8 ad. 12). Téngase presente aquí, que según las Constituciones de esta Congregación, los miembros se pueden considerar otros tantos sacerdotes ad nutum Episcopi (a la orden del Obispo) en todo lo que toca al sagrado ministerio. Hay que notar igualmente que no se consideran miembros de la Congregación los jóvenes acogidos que hacen sus estudios secundarios, ni tampoco los clérigos caritativamente acogidos o recomendados por los Obispos a nuestras casas. Estos están totalmente ad nutum proprii Episcopi. Yo solamente me refiero a los normalmente inscritos en la Congregación y que han emitido los votos, los cuales, según lo ordenado por la Sagrada Congregación de Obispos y Regulares, serían reservados a la Santa Sede. Obsérvese, además, que, por vía ordinaria, estos clérigos son jóvenes pobres, a los que hubo que proveer desde la escuela elemental de alimento, libros y ropa, durante todo el tiempo de sus estudios. Muchos de ellos pertenecen a zonas tan alejadas, como Milán, Génova, Sicilia, Inglaterra y América. Estos, aunque son libres de volver cuando quieran a los propios obispos, puede decirse que se encuentran en la imposibilidad de ir a clase a los seminarios diocesanos. No ignoro la observación escrita por alguno a la antes nombrada Congregación de Obispos y Regulares, diciendo: Esos clérigos no estudian bastante. Se tendrá sumo cuidado en lo sucesivo para que no tengan que hacer este reproche. En cuanto al pasado, sin embargo, hay que distinguir entre clérigos acogidos o enviados a nosotros para prueba y los de la Congregación. De los primeros no me puedo hacer responsable, porque moran en forma anormal y transitoria en el centro. De los que realmente son miembros de la Congregación creo que no se puede hablar así. Podría citar a los que ocupan cargos en las diócesis y ejercen de coadjutores, párrocos, arciprestes, profesores en los mismos seminarios diocesanos. Pero pienso que basta cuanto puede afirmar S. E. Rvma. nuestro veneradísimo Arzobispo, el cual, si lo juzgase conveniente podría examinar a todos los que pertenecen a esta Congregación en el espacio de veinte años, y no encontraría ni un voto deficiente. Otra dificultad suele hacerse para el caso en que alguno saliera de la Congregación. Observo que estos casos pueden darse en cualquier congregación religiosa. Los Obispos los habrían examinado de scientia et moribus (sobre saber y costumbres) antes de ordenarles. Y en el caso de salir de la Congregación, el Obispo ordenante los podría recibir o no en su diócesis, según lo juzgara oportuno. En fin, omitiendo toda reflexión y observación, respetuosamente elevo a Sus Excelencias el siguiente fervoroso ruego. ((**It9.423**)) Nuestros centros de educación, escuelas y oratorios festivos fueron creados para favorecer a los muchachos más pobres y abandonados de diversas diócesis.Cada una de Sus Excelencias ha tenido, y quizá tiene todavía, clérigos y niños pobres de su diócesis que disfrutan de esta Institución. Estoy por ello íntimamente persuadido de que su común deseo es que ésta continúe. Por mi parte deseo ardientemente estar en buenas relaciones y con plena sumisión a los Obispos, especialmente de la provincia de Turín, por lo que ruego y suplico a Sus Excelencias quieran ayudarme, con su acción y su consejo, para que esta Institución se consolide con garantía moral de existencia después de mi muerte, esto es, que sea aprobada definitivamente por la Santa Sede. (**Es9.389**))
<Anterior: 9. 388><Siguiente: 9. 390>

Regresar a Página Principal de Memorias Biográficas


 

 

Copyright © 2005 dbosco.net                Web Master: Rafael Sánchez, Sitio Alojado en altaenweb.com