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((**Es9.290**) el cual había dicho que, dada la lejanía, quizás no volverían a verse hasta el valle de Josafat, exhortó a todos a rogar ad invicem para encontrarse juntos en el paraíso. Añadió que aquellos cordiales agasajos, aquellos rostros ingenuos, satisfechos, risueños, le alegraban, pero hacían que se marchara con envidia en el corazón, por no tener él todavía en su diócesis una casa y un grupo semejante de jóvenes escogidos. <((**It9.309**)) lo que él hizo e imitadle. íQuién sabe si alguno de vosotros no llegará a parecérsele en todo y ser otro san Luis! Veo que algunos se sonríen: eso prueba que están contentos y quieren conseguirlo decididamente. >>No es cierto? Os doy, pues, las gracias de todo corazón. Me acordaré siempre de vosotros; rogad por mí>>. Por la tarde predicó espléndidamente monseñor Ferré. Empezó hablando de la utilidad de festejar a los santos. Luis llegó a santo haciendo todo lo contrario de lo que hace el mundo. Tres son los vicios principales del mundo: la soberbia, la avaricia o sea el amor a las riquezas, y la concupiscencia de los placeres. Y Luis se hizo santo con la humildad, con la obediencia, con la pobreza religiosa y con la mortificación y la renuncia a todos los placeres. Hubo luego procesión, en la que tomó parte el Obispo, y dio la bendición. Fue llevado después a la conferencia de los congregantes de la Compañía de san Luis y les dirigió unas palabras de estímulo diciendo: -Sea Luis vuestro modelo, ayuda y aliciente para la práctica de la virtud. Un niño saludó así a monseñor Ferré antes de que partiera: Querido señor Obispo: Me han dicho que sois un ángel. Yo no he visto nunca ángeles; por eso os agradezco que os hayáis dejado ver por nosotros. Os repito la plegaria que mi mamá me enseñó a decir al ángel. Oídla: -Angel de Dios que sois mi custodio, guardadme en este día, iluminad mi entendimiento, dirigid mis afectos y gobernad mis sentimientos para que no ofenda jamás al Señor mi Dios. Así sea. Mi querido ángel, os pido todavía una gracia: como sois muy bueno yo la espero; quedaos siempre con nosotros. Os haremos una hermosa iglesia, os dedicaremos todos los días bonitas fiestas y os querremos mucho, mucho; >>estáis contento? Decid que sí; porque si no, os agarraremos por las alas y no os dejaremos volar. (**Es9.290**))
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