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((**Es9.124**) Gonella. El trabajo está realmente bien hecho; será expuesto aquí en Turín, en la iglesia de San Felipe, y después saldrá para Roma el lunes próximo. Será presentado, según dicen, por el teólogo Margotti, por el barón Bianco y por algún otro turinés de ahí. Sepa que el importe corre a cuenta de nuestra casa. Don Bosco quiso manifestar su gratitud a casa Gonella y no reparó en gastos. El material empleado sobrepasa las cincuenta liras más el trabajo de algunos días. No digo nada sobre la impresión, que imagino supera a la encuadernación. Ha sido muy dolorosa para don Bosco y para mí la noticia de la recaída de la pobre condesa Calderari. El habló de ciertas promesas no cumplidas, a las que atribuyó la causa de la enfermedad. >>Cómo hacérselo saber ahora? A la Condesa no le falta buena voluntad; pero >>y si se hubiese olvidado de ello? Ya estuvo dos veces por aquí el marqués de Villarios con todo un séquito de Damas de casa Riccardi. Visitó la casa, la iglesia, con todo detalle y admiración. En la primera ocasión estaba don Bosco; la segunda, yo solo, que me esforcé por tributarle los honores debidos, Dígaselo a la Marquesa, su hermana, que temía no viniera. Esto la convencerá de que su pesar lo convirtió el Señor en alegría. Aquel día estuvo aquí hora y media, observándolo todo con suma curiosidad. Prometió volver el domingo de Pascua para asistir a nuestro teatro. De todos modos ya ha venido a ver el Oratorio, que tanto deseaba la Marquesa; que vuelva o no, poco importa. He escrito hace unos días a la Presidenta, Sor Galeffi, agradeciéndole su constante caridad con el Oratorio. Los muchachos no fueron a su casa durante las vacaciones de Pascua; las pasaron con nosotros. Ayer, 7, cumplieron con Pascua los aprendices, y con fruto. El fruto, hay que decirlo, se debe, después de la gracia de Dios, a los devotos y conmovedores sermones de don Bosco. El lunes por la tarde predicó sobre el juicio particular y, después de haber sacudido fuertemente los ánimos con vivas imágenes de aquel fatal instante, se conmovió él de tal modo que tuvo que interrumpir el sermón. Fue un momento solemne. Lloraba don Bosco y lloraban todos los jóvenes; así que aquella tarde, víspera de la ((**It9.125**)) Pascua, fue realmente una tarde de limpieza general. Los peces más gordos de los aprendices quisieron confesarse con don Bosco, quien, después del sermón, estuvo confesando hasta las once, y por la mañana, desde las seis hasta las nueve, solamente a los aprendices. íOjalá continúe este fervor! Aún no tenemos las litografías del cuadro, por lo que debemos suspender el libro de oraciones, que finalmente se titulará EL Católico Instruido. FRANCESIA, Pbro. El mismo don Juan B. Francesia había enviado sus parabienes al conde Vimercati por la visita que el Padre Santo le había hecho a su palacio, junto a San Pedro ad Víncula, y el noble señor le contestaba: Roma, 11 de abril de 1868 Muy reverendo y apreciado en Jesucristo: Respondo con unas líneas a su preciosa carta, que tanto agradezco. Es cierto: la visita del Padre Santo me ha producido suma satisfacción. íBendito y alabado sea (**Es9.124**))
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