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((**Es8.655**) mi hermano Luis y conmigo, que deseaba ver una maravilla celestial en mi pueblo. >>La primera persona que se presentó a don Bosco fue una pobre mujer, ya avanzada en años, muy derrengada y que se arrastraba sobre dos muletas. Había oído hablar de la eficacia de las bendiciones de don Bosco y esperaba. Entonces abrí mis ojos para observar a la distancia de apenas un metro la escena que empezaba, y fui testigo de este diálogo, seguido de un milagro. Don Bosco empezó diciendo: >>->>Qué quiere, buena mujer? >>-íDon Bosco! íTenga compasión de mí! íDéme su bendición! >>-De todo corazón; pero >>tiene usted fe en la Virgen? >>-íSí, mucha! >>-Entonces, continuó don Bosco, récela y le concederá la gracia. >>-Rece usted, que es un santo; yo no sé rezar bien. >>-Tenemos que rezar los dos. >>-Bien, haré como usted dice. >>-Entonces, arrodíllese. >>-íDon Bosco! Hace ya mucho tiempo que no puedo arrodillarme, tengo las piernas como muertas. ((**It8.771**)) >>-No importa, íarrodíllese! >>Y la pobre mujer, queriendo obedecer, se apoyaba en las dos muletas e intentaba deslizarse sobre ellas hasta llegar al suelo; pero don Bosco, quitándoselas de debajo de los brazos y de las manos, díjole resueltamente:>> >>-Así no, así no...; arrodíllese bien. >>Reinaba entre el gentío un silencio sepulcral; no se oía respirar; íhabía más de seiscientas personas presentes! La mujer se arrodilló en el suelo como por ensalmo y decía llorando: >>-Don Bosco, >>cómo tengo que rezar? >>-íDiga conmigo, replicó don Bosco, tres avemarías a la Virgen Auxiliadora! >>Y, después de haber recitado juntos las tres avemarías, sin que nadie la ayudase, la mujer se levantó sin sentir los dolores que la atormentaban hacía años. Don Bosco, sonriendo santamente, púsole al hombro las muletas y le dijo: >>-Animo buena señora, ame siempre a María Auxiliadora. >>La afortunada mujer se encaminó entre la muchedumbre a su casa, alabando y dando gracias a la Virgen y a su bienhechor. La gente, que hasta entonces había guardado silencio perfecto, prorrumpió en un prolongado íoh! de admiración y se abalanzó sobre (**Es8.655**))
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