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((**Es8.164**) Por aquellos días había hecho reimprimir millares de ejemplares del opúsculo: >>Quién es don Ambrogio?, porque este desgraciado sacerdote continuaba allanando el camino a los protestantes con sus arengas blasfemas y calumniosas por las plazas de la ciudad y por los pueblos. Y, por desgracia, algunos incautos y viciosos caían en las redes de los enemigos de la Iglesia Católica. El dolor que don Bosco experimentaba ante una apostasía era indecible. Nos contaba José Buzzetti, que un día estaba el Venerable en su habitación hablando afablemente con él y otras personas, cuando, de repente se puso serio, palideció, empezó a temblar y se quedó con los ojos fijos e inmóviles, como fuera de sí, durante unos minutos. Se asustaron los presentes y creyeron que se trataba de un desvanecimiento; pero, volvió a su estado normal y dijo: -<>. Por eso no cesaba de apartar de la impiedad a los jovencitos. Aquel mismo año había aceptado en el Oratorio a muchos chicos, que logró sacar de las escuelas valdenses. Recogió a dos hijos de un oficial húngaro protestante, que los había recomendado a la caridad de los católicos. Favoreció a los tres hijos del famoso apóstata De Achillis, sacándolos de la miseria. Por cautela, les cambio nombre y apellidos, los tuvo mucho tiempo internos en el Oratorio, los colocó en la sección de estudiantes y los instruyó en la religión católica. Nosotros les hemos conocido y convivido con ellos. Consérvase también la petición que un muchacho hizo a don Bosco para ser recibido en el seno de la verdadera religión: ((**It8.182**)) <>Poco después me llevaron mis padres a Marsella, donde me hicieron educar en una escuela protestante por espacio de cerca de ocho años, mandándome casi diariamente a la catequesis protestante, en la iglesia de dicha ciudad. >>Ahora que, por la gracia de Dios, he conocido el error en que he vivido, deseo abjurar del protestantismo para afiliarme a la Iglesia Católica que es la única verdadera>>. Debido a este celo de don Bosco, eran continuas sus conquistas entre los protestantes, los cuales, al verse abandonados poco a poco por muchos de sus adeptos, recurrían hasta a medios criminales, como consta por una relación escrita, que don Bosco recibió de persona bien informada. (**Es8.164**))
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