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((**Es7.136**) un lado, don Bosco se había apalabrado con el Municipio; por otro, no quería hacer nada a disgusto del Obispo. Creen otros que le molestaban las cuestiones de Giaveno y hay quien asegura que había algunos problemas relativos a la dirección de las Lecturas Católicas. >>Y don Bosco, sigue diciendo el canónigo Anfossi, ansioso de difundir su obra, después de haber contemporizado durante algún tiempo y de haberse cruzado varias cartas, me tomó en su compañía y salimos para Dogliani. El abogado Bruno se consideró feliz al recibirnos; al día siguiente se reunió la Junta Municipal y oyéronse propuestas de una y otra parte, todas muy favorables. Entregaban a don Bosco, después de haber hecho las debidas reparaciones, el Colegio de Enseñanza Primaria y Media para niños, y la Residencia; catorce mil liras al año para el personal educador y docente, el cual sería nombrado por don Bosco o por el director que él hubiere designado. >>A la mañana siguiente, mientras deliberaba la Junta Municipal, don Bosco fue a celebrar la santa misa en el monasterio de las dominicas, situado en la parte alta de Dogliani. >>Acompañóle el párroco reverendo Drochi, famoso predicador con fama de santo: yo fui con ellos ((**It7.149**)) para ayudarles. Recuerdo que, después de misa, don Bosco dio una hermosísima conferencia a las religiosas, estableciendo una comparación entre su monasterio y el paraíso terrenal, tal como describen las Sagradas Escrituras y conforme a la interpretación de los Santos Padres. >>De vuelta en casa del abogado Bruno, presentóse la Junta Municipal, que expuso las condiciones con las que gustosamente entregaba a don Bosco la Residencia y el Colegio. Después de oírlas, añadió él unas observaciones. El Alcalde instaba a don Bosco a que aceptase definitivamente la dirección; pero él acabó diciendo: >>-Acepto, mas me reservo todavía una condición y es la de que monseñor Ghilardi, Obispo de Mondoví, apruebe mi obra; por tanto, quiero ir enseguida allí, para saber su parecer y obtener consentimiento. >>Los miembros de la Junta, admirados de la prudencia del siervo de Dios y persuadidos de la conveniencia de su sugerencia, consintieron. >>Como no hubo ninguna duda más, se dispuso la comida e inmediatamente después, salió don Bosco hacia Mondoví. Yo fui su compañero de viaje. El señor Obispo nos recibió muy bien: era muy grande el aprecio en que le tenía aquel insigne y docto Obispo; nos (**Es7.136**))
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