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((**Es6.538**) Los mayordomos le preguntaron cuánto quería cobrar por los honorarios y don Bosco respondió que, por ser tan pobre la capilla, no pedía nada. Invitáronle después de la función a tomar un vaso de vino en su compañía y don Bosco, siempre dispuesto a condescender, contestó sonriente: -íPor un vasito, estoy aquí! Fue la comitiva a ((**It6.713**)) casa de uno de los mayordomos, donde ya tenían preparados pasteles, dulces y botellas de buen vino. De allí pasaron a casa de otro mayordomo, donde también se repitieron los dulces y los vinos. Por último toda la comitiva de los principales personajes de la población entró en una gran sala, en cuyo centro había una mesa ricamente preparada. Don Bosco hizo señal de querer hablar y con su natural aire bonachón exclamó: -Yo creía que trataba con gente pobre, pero me doy cuenta de que sois ricos. Os ruego, pues, que me deis la limosna que acostumbrabais entregar al predicador de san Roque en años anteriores; no es justo que yo deje de pedir un socorro para mis hijos pobres. -Riéronse todos por la ocurrencia y se la dieron al momento. Habíase constituido una Comisión para el funeral de trigésima de don José Cafasso en san Francisco de Asís, y en poco tiempo recogió cinco mil liras. Había dos pareceres para la oración fúnebre: unos se inclinaban por el canónigo Giordano y otros por don Bosco. Prevalecieron los últimos, dado que el Superior del Oratorio de Valdocco había conocido al difunto desde joven y lo había acompañado durante toda su vida. Refiere don Domingo Ruffino: <>Durante toda la mañana se celebraron muchas misas y fueron muchísimos los fieles que se acercaron a recibir la sagrada eucaristía en sufragio de aquella alma bendita. Acudieron también los alumnos del Oratorio y comulgaron. Cantó la misa el canónigo Anglesio. Asistían al funeral trescientos sacerdotes que, revestidos de roquete, formaban dos filas ((**It6.714**)) a lo largo de toda la iglesia, desde el presbiterio hasta la puerta. Hubo música escogida del maestro Rossi que dirigió él mismo la gran orquesta. Acudió una gran muchedumbre de toda la ciudad. Después del Santo Sacrificio pronunció don Bosco la oración fúnebre y muchos lloraron con él. Escogió como tema las (**Es6.538**))
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